Despertar de una larga pesadilla

Mario Beramendi Álvarez
Mario Beramendi SANTIAGO / LA VOZ

ECONOMÍA

Beramendi

Cientos de afectados recuperan sus ahorros por la vía de la mediación

20 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

En Galicia se contabilizan unos 60.000 afectados por las participaciones, pero más de 15.000 titulares de preferentes o subordinadas van recuperando sus ahorros gracias a la vía del arbitraje. Muchos de ellos acuden estos días a la Escola Galega de Administración Pública (EGAP), en Santiago, donde se celebran las vistas. Allí, en pequeños despachos, están los abogados de la entidad financiera y el árbitro de la junta. Y casi todos los laudos son positivos. Solo falta la firma del convenio arbitral para que el banco les restituya sus ahorros, descontados los intereses. Es como el final de una larga pesadilla.

Carmen Álvarez y su marido, un matrimonio de Tui, salen de uno de los cuartos, carpeta en mano. Pronto recuperarán los 6.000 euros que les quedaban en participaciones preferentes. En realidad le ingresarán 5.800 por los intereses cobrados de forma indebida. La suya es una larga historia que se remonta al año 2005. Por aquel entonces, la madre de Carmen, anciana, se hallaba ya muy enferma de Alzheimer y el matrimonio decidió hacer una obra en la vivienda para acomodarle un cuarto en la planta baja. Fueron hasta la oficina de Caixanova en Tui con la intención de retirar 18.000 de las 24.000 euros que tenían ahorrados. Ellos pensaban que era un depósito a plazo fijo. Pero el director de la oficina les dijo que ese dinero no podían sacarlo.

«Eu pedínlle 18.000 euros para as obras e me dixeron que solicitara un crédito por ese importe. que o podía pagar cos intereses das preferentes. ¿Que que contestei? Díxenlles se estaban tolos ¿Como ía pedir eu prestado uns cartos que eran meus?», rememora Carmen.

Esta mujer y su marido, a diferencia de muchos otros afectados por preferentes, tuvieron suerte. Ante la situación de necesidad, el director de la oficina les permitió sacar los 18.000 euros. «Portouse moi ben; dixo que xa arreglaría el o asunto despois e deunos os cartos», recuerda Carmen. Por eso el matrimonio solo ha tenido que reclamar por el arbitraje 6.000 de los 24.000 euros que tenían. Una mañana en la EGAP sirve para constatar que el perfil de atrapado en el lodazal de las preferentes es el del pequeño ahorrador de una villa, no muy puesto en temas financieros y con cantidades depositadas que van desde los 3.000 a los 100.000 euros.

Con el rostro serio, José Furelos mira a través de un cristal con las manos en los bolsillos. Está esperando para que le llamen a la vista. Este vecino del municipio coruñés de Boimorto tiene desde hace cinco años 10.000 euros en participaciones preferentes. «Me hicieron ya una oferta para devolverme 9.100; me descuentan los intereses, pero yo ya no sé desde cuándo no los pagan; creo que lo más justo sería que nos devolvieran todo el dinero. ¿Por qué tienen que quedarse con 900 euros que son míos», explica visiblemente contrariado. Pero en el fondo, sabe, como muchos, que es mejor esa opción que esperar y arriesgarse a una quita mayor.

En las sesiones de la EGAP se producen algunas vistas muy curiosas, como la de Gloria Rubio, una joven coruñesa a la que su abuelo le regaló cien mil de las antiguas pesetas cuando nació, en 1.981. Lo malo de ese detalle es que el depósito estaba en capital subordinado. «Me acaban de decir que me devolverán en unos 20 días 479,1 euros de los 600,1 que tenía: me descuentan los intereses», dice la joven resignada, que ha acudido a la vista en compañía de su padre.