El problema del «tax lease» hace perder dos buques a Vulcano

La armadora noruega Rieber los contrató a otro astillero tras esperar varios meses


vigo / la voz

Los astilleros gallegos tienen bloqueada la línea de negocio que requiere la aplicación del sistema de bonificación fiscal conocido como tax lease. Vulcano lo ha comprobado de primera mano al perder toda posibilidad de contratar la construcción de un buque sísmico con opción a una segunda unidad a la armadora noruega Rieber.

Desde hace meses, el astillero vigués negociaba con la empresa escandinava la contratación de un buque de la serie 533, similar al que entregaron hace dos años a Rieber. Este contrato se presentaba con la posibilidad de ampliarse a una segunda unidad. La ocasión era propicia ya que las carteras de pedidos de los astilleros noruegos están a rebosar y la lista de espera para construir en sus factorías es de tres o cuatro años. Esta evidente oportunidad para los astilleros españoles, que además emplean métodos de trabajo parecidos al de las firmas noruegas, está cerrada de momento.

El nuevo tax lease está aprobado y se han dado pasos importantes hacia su implementación, según explican fuentes del sector naval, pero todavía no se ha concretado una cuestión fundamental, como es la resolución del anterior tax lease, que había sido denunciado por empresas de los Países Bajos.

El temor a que los astilleros tengan que devolver una parte de lo cobrado, como aplicación del anterior sistema de bonificación, está frenando cualquier operación, como le ha ocurrido ahora a Vulcano. Y no porque no esperaran los posibles clientes noruegos, que aguardaron muchos meses para poder construir en Galicia.

En abril

Al cerrarse esta puerta, Rieber ha contratado la construcción de sus dos nuevas unidades al astillero noruego Dolphin Geophysical, que empezará a construir los buques en Bergen a partir del próximo mes de abril.

Debido a todas estas dificultades, los astilleros gallegos se ven obligados a dirigir sus actividades hacia otros negocios. Vulcano, por ejemplo, se ha volcado en la finalización de un ferri que quedó a medio construir tras el cierre de Astilleros de Sevilla. Se da la circunstancia de que este contrato es el primero que cierra la empresa once meses después de superar el concurso de acreedores. Vulcano pudo firmar el contrato tras lograr un acuerdo con el Banco Santander. La empresa viguesa optó a la construcción de otros dos buques, pero finalmente fueron adjudicados a La Naval de Sestao.

Sin armador

El gran problema de esta operación radica en la ausencia de un armador, ya que este buque fue encargado en el año 2007 por la compañía finlandesa Viking Line, que canceló el contrato por incumplimiento de plazos. Tras la quiebra de la factoría hispalense se adjudicó la quilla -es prácticamente todo lo que hay montado- al principal acreedor, en este caso el Santander. El pacto alcanzado con el banco y con la Autoridad Portuaria de Sevilla, propietaria de los terrenos, contempla que la operación se desarrollará en dos fases: puesta a flote en la capital andaluza y habilitación interna posterior, en la ría de Vigo.

Vulcano tiene garantizada la primera fase, pero para poder continuar con la habilitación interna del buque tendrá que encontrar armador, aunque todo hace indicar que hay negociaciones bastante avanzadas.

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