«Ya nadie te viene a buscar»

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ECONOMÍA

Gonzalo y Elizabeth fundaron su estudio en 1997. Su fuerte era la obra pública. Están adaptándose a un entorno diferente.
Gonzalo y Elizabeth fundaron su estudio en 1997. Su fuerte era la obra pública. Están adaptándose a un entorno diferente. Jorge Riveiro< / span>

Este estudio compostelano apuesta por la internacionalización y por la especialización

24 dic 2012 . Actualizado a las 17:34 h.

«La principal diferencia es que ya no te vienen a buscar. Hace unos años, era poner la placa de arquitecto en la puerta y empezar a entrar los clientes; ahora tienes que salir tú». La frase resume rápidamente el momento que atraviesan los estudios de arquitectura en Galicia y la dice Gonzalo Alonso Núñez, socio del Estudio Abalo Alonso de Santiago.

Lo de «salir» hay que entenderlo en toda su extensión, y ya no se trata solo de buscar trabajo en el entorno inmediato, sino de coger carrerilla, respirar hondo y lanzarse al mercado internacional. «Una de las primeras cosas que nos hemos propuesto para poder seguir trabajando -cuenta Gonzalo- es la internacionalización, presentarnos a concursos fuera, cosa que jamás habíamos hecho».

Gonzalo y Elizabeth Abalo Díaz han empezado a probar suerte en ultramar. «Seguimos presentándonos a concursos -señala Alonso-, lo que pasa es que ahora, en vez de ser en Galicia, son en Chile, en Canadá... siempre en sitios a los que podamos ir con ciertas garantías, donde el idioma sea bien el castellano, bien el inglés». Portugal, en cuanto a lengua, también es una opción, pero tiene un problema, según Gonzalo: «Es menos fiable que España ahora mismo».

Elizabeth Abalo explica que la actividad principal del estudio era la obra pública. Pero una vez que la Administración no tiene dinero y deja de convocar concursos, hay que buscarse la vida. «Y la gente, que no tiene trabajo, empieza a tirar los precios. Lo primero que se paró fue la obra privada, y arquitectos que estaban en ese campo se presentan también a los pocos concursos que se convocan desde la Administración pública. No te queda otro remedio que replantear el enfoque», dice.

Y el enfoque, en el caso de estos dos profesionales, es claramente la internacionalización. Si algo ha jugado a su favor en medio de una crisis tremenda es la manera de trabajar que han mantenido en estos quince años de existencia. Dice Gonzalo que en su estudio, básicamente, se han dedicado al diseño arquitectónico, «ese treinta o cuarenta por ciento de lo que es un proyecto». Pero el resto, estructuras, instalaciones, presupuestos y otras patas del trabajo, se contrataban fuera. Y un estudio más pequeño es, a la vez, más flexible por cuanto no carga con los costes que supondría la estructura empresarial para hacer un proyecto completo.

Formación excelente

¿Y qué imagen ofrecen los arquitectos españoles a la hora de intentar buscarse los garbanzos fuera? Excelente. «Yo no digo que seamos los mejores del mundo, pero sí que España está entre los cinco países con mejores arquitectos», cree Gonzalo. Pero ojo, hablamos de arquitectos a nivel individual, de nombres, firmas. Otra cosa son las potentísimas empresas de arquitectura de otros países. «Los arquitectos españoles, en general, -subraya- nunca han tenido ese concepto empresarial que tienen, por ejemplo, los americanos o los alemanes. Y, por supuesto, no hay ningún arquitecto español que pueda competir con una ingeniería americana para construir un rascacielos». Y si en algo destacan los profesionales gallegos y, en general, del resto del Estado, es en una formación multidisciplinar muy buena. «Un arquitecto español sabe calcular una estructura; uno alemán, no, ni tampoco uno portugués o uno italiano. Y con las instalaciones pasa lo mismo», dice Alonso.

«Es un tema de carácter -añade Elizabeth- porque con la formación tan completa que tiene un arquitecto en España, lo sorprendente es que no tengamos ese carácter empresarial que tienen fuera».

Lo que sí está consiguiendo la necesidad es, desde luego, agudizar el ingenio. Cuentan en el estudio que dentro de unos días tienen una entrevista con una firma catalana de arquitectos especializados únicamente en fachadas. Y han surgido otro tipo de iniciativas basadas en la arquitectura, como una consultora de iluminación arquitectónica que está funcionando, y muy bien, en Pamplona.

Elizabeth repara en otra cuestión que no es menor: «Hay muchísimos arquitectos. La proporción entre la cantidad de profesionales y las necesidades de una ciudad no se corresponden. Hubo un momento en el que, como había tanta construcción, no pasaba nada. Pero cuando las cosas se normalicen nos daremos cuenta de que sobramos la mitad de los arquitectos».

¿Qué va a pasar con el excedente? Elizabeth Abalo lo tiene claro: que dejarán la profesión. «Es posible que los jóvenes se vayan, porque tienen la mochila vacía. Pero conozco casos de compañeros que lo han dejado y se han dedicado, por ejemplo, a gestionar la empresa familiar».

Mientras, Gonzalo Alonso cita al sociólogo José Miguel Iribas, que suele decirle que «si los arquitectos supierais venderos, tendrías mucho futuro, y no solo en la arquitectura, porque os crecéis en la complejidad, sois transversales y buscáis la excelencia».

«España está entre los cinco países del mundo con mejores arquitectos»

elizabeth abalo y gonzalo alonso arquitectos

«Tenemos una gran formación, pero carecemos de carácter empresarial»