Otra historia de desprecio

Carlos Agulló Leal
Carlos Agulló EL CHAFLÁN

ECONOMÍA

09 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque hay quien se empeña en desviar la atención diciendo que las protestas del naval ferrolano comenzaron cuando Mariano Rajoy ganó las elecciones, lo cierto es que hace al menos dos años que la plantilla de los astilleros de Navantia viene alertando del grueso nubarrón que está a punto de descargar con furia sobre la comarca. Los últimos buques contratados -los acuerdos se firmaron en junio del 2007- están a punto de terminarse y, salvo pequeños trabajos, no hay nada más en la cartera.

La sangría ha comenzado. En solo siete meses casi un millar de trabajadores ya han recibido la carta de despido. Nada que no se hubiese anunciado. Como se anuncia también que, a la vuelta del verano, otras dos mil personas se pondrán a la cola del desempleo. Un golpe mortal para una zona con más de veinte mil parados y pocas alternativas de actividad.

Con ese panorama es inadmisible que el Gobierno y su Sociedad de Participaciones Industriales sigan guardando silencio ante las demandas de trabajadores, empresarios, sindicatos, partidos e instituciones. Las protestas no comenzaron contra Rajoy. Pero antes de que Rajoy llegase a la Moncloa el compromiso del PP era firme. Ahora no lo demuestra. Otra vez la misma historia de desprecio.