«La ciudadanía no quiere decisiones precipitadas»

natalia bore MADRID / LA VOZ

ECONOMÍA

19 feb 2012 . Actualizado a las 15:27 h.

A la pregunta de si ha sido una semana dura responde con un enérgico «sí, pero esto no ha hecho más que empezar». El secretario general de UGT, Cándido Méndez (Badajoz, 1952), tiene claro que la batalla para corregir «el catálogo de horrores» de la reforma laboral será larga y no pasa exclusivamente por una potencial huelga general. «No queremos confrontar sino dialogar», dice, para subrayar su «confianza» en la «sensibilidad» del Gobierno ante la respuesta «masiva» que espera hoy en las manifestaciones por parte de la ciudadanía.

-¿Por qué sostienen ustedes que la reforma no va a crear empleo?

Porque tiene como eje inspirador y como consecuencia práctica facilitar el despido. Por eso no va a crear empleo.

-¿Creen que va a incrementar la litigiosidad de las relaciones laborales?

-Pues sí y no. Sí, porque va a provocar que muchos trabajadores, más que ahora, ante el despido tengan que recurrir al juez, ya que se elimina la autorización administrativa previa. Y no, porque recorta el control jurisdiccional de manera tal que lo que diga el empresario va a tener un peso prácticamente decisivo.

-¿Qué seguimiento deberían tener las manifestaciones para convocar huelga?

El objetivo de la UGT no es confrontar, es corregir en profundidad. Yo espero una afluencia masiva a las manifestaciones, y lo que consideraría lógico, en términos democráticos, es que el Gobierno fuera sensible a ese clamor y que pudiéramos abrir un espacio de negociación para corregir la norma. Luego, si no lo hace, tendríamos que ir viendo los pasos. Las movilizaciones son un medio, si no tienes otra alternativa.

-Los sindicatos nacionalistas ya han convocado huelga...

-Nosotros no coincidimos con esa estrategia. El Gobierno quiere un escenario en el que, en vez de discutir el contenido de la reforma, se discuta el tipo de respuesta en la calle. Quieren pasar rápidamente la página de la explicación. Y ya que el Ejecutivo no está cumpliendo con el deber de explicar la letra pequeña, lo hacemos nosotros: que la gente comprenda que esta reforma no solo no va a crear empleo, sino que en el corto plazo va a intensificar su destrucción.

-En las asambleas que ha tenido esta semana, ¿qué estado anímico se trasluce? ¿Apatía, resignación, miedo, enfado...?

Lo que he visto es que la gente está más conocedora del impacto negativo de la reforma de lo que yo pensaba, por lo tanto, hay que seguir profundizando en la explicación. La ciudadanía está cabreada y preocupada, pero también serena. La gente se identifica con nuestra estrategia: no quiere decisiones precipitadas.

«El Gobierno quiere pasar rápido la página de la explicación de la norma»

-¿La patronal les ha reconocido alguna vez, entre bastidores, lo que supone esta reforma realmente?

No. Pero nos ha reconocido una cosa igual de importante, que es que hasta que no haya actividad económica y no haya crédito, el problema del paro no solo no va a resolverse sino que puede aumentar.

-¿Y qué conclusión sacan?

La que ya sabíamos, que esta no es una norma para atender a los parados. Esta reforma se desentiende de los parados y va dirigida a los mercados financieros, a las instituciones europeas, su destino es distinto del que dice el Gobierno. Es la expresión de cómo el Ejecutivo se desentiende del principal problema que tiene España: el paro.

-¿El trámite parlamentario va a servir para corregir o para endurecer más la norma? La CEOE ya ha pedido más flexibilidad, regular el derecho a huelga...

Sería un error y una injusticia que sirviera para empeorarla, o que se usase para intentar recortar un derecho constitucional como es el derecho de huelga. Todo es susceptible de empeorar, aunque esto está casi más allá del límite de lo que es un recorte general de los derechos laborales individuales y colectivos. Pero nosotros esperamos que haya cierta sensatez en los grupos parlamentarios, incluido el del PP.