El euro es un símbolo muy representativo del proceso de construcción europea. Es la manifestación más visible de la Unión Económica y Monetaria (UEM). Su adopción ha conllevado elevados beneficios para la eurozona, como la profundización del mercado interior, el ahorro de cuantiosos costes de transacción y la estabilidad de precios.
Cuando conmemoramos los diez años de su puesta en circulación, la eurozona se encuentra en su peor momento. La crisis económica y financiera ha puesto de manifiesto las debilidades de la UEM. En efecto, esta nació coja. Requería dos pilares, el monetario y el fiscal, pero si el primero fue objeto de grandes avances, el segundo se limitó al Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), insuficiente, además de incumplido. La favorable coyuntura económica hasta el 2008 ocultó los desequilibrios de la creación del euro. Quizá por ello perdimos la oportunidad de corregirlos cuando se elaboró el Tratado Constitucional, luego Tratado de Lisboa.
Pero la crisis nos ha obligado a dar pasos importantes. Así, la aprobación de un paquete de seis normas dirigidas a reforzar el PEC, y a detectar y corregir los desequilibrios macroeconómicos.
Se ha creado también el Semestre Europeo, que permitirá mejorar el control europeo de los proyectos económicos y fiscales nacionales. Se estableció un mecanismo de rescate dirigido a salvaguardar la estabilidad financiera de la eurozona, válido solo hasta el 2013 y convertido ahora en un fondo permanente que empezará a actuar en julio del 2012.
A la gobernanza económica contribuirá finalmente el tratado intergubernamental que se negocia estos días entre 26 de los 27 Estados miembros.
Paradójicamente, cuando pensábamos que esta década iba a ser testigo de una proyección exterior más cohesionada y eficaz de la UE en el mundo global y complejo de hoy gracias a las nuevas herramientas del Tratado de Lisboa, la atención prioritaria de la UE y de sus Estados miembros tiene que concentrarse en la superación de sus flaquezas internas. Este seguirá siendo un objetivo esencial a los diez años de creación del euro.