La firma advierte también que el nuevo Gobierno que salga de las elecciones del 5 de junio tendrá que buscar financiación de forma urgente
06 abr 2011 . Actualizado a las 11:38 h.Las agencia de calificación de riesgos no dan tregua a Portugal. Después de que Standard & Poor's y Fitch colocaran la semana pasada la deuda del país a un paso de los bonos basura, ayer le tocó el turno a Moody's. No fue tan dura, rebajó en un escalón la nota de solvencia del país, desde A3 a Baa1, lo que sigue representando un nivel de inversión satisfactorio. No obstante, dejó la puerta abierta a nuevos recortes en un futuro no muy lejano. Y es que, Moody?s cree que «el coste actual de la financiación del país está cerca de un nivel insostenible, incluso en el corto plazo». La firma advierte también que el nuevo Gobierno que salga de las elecciones del 5 de junio tendrá que buscar financiación de forma urgente y asume que los socios de la UE deberán ayudar a Portugal.
El recorte no tardó en reflejarse en el mercado, donde la rentabilidad de los bonos lusos a diez años escaló hasta el 8,82%, elevando la prima de riesgo -diferencial con los títulos alemanes al mismo plazo- hasta los 547 puntos básicos. Más espectacular aún fue el movimiento en los bonos a cinco años, cuyo rendimiento se disparó hasta el 10%, más de lo que se le pedía a Irlanda antes del rescate.
Presión de la banca
Y, para acabar de complicar el ya más que delicado panorama, los grandes bancos portugueses se han conjurado para presionar al Gobierno en funciones. Según recogía ayer la prensa lusa, Espirito Santo, Millennium y BPI, que también han visto recortados sus ratings, han comunicado al Banco de Portugal que no tienen intención alguna de seguir comprando deuda pública del país, lo que supone en la práctica cerrar el grifo de crédito al Estado, y han instado al Gobierno a pedir un crédito de emergencia a la UE de 15.000 millones para garantizar la solvencia. De acuerdo con el diario Público, funcionarios lusos ya estarían negociando esa posibilidad con las autoridades europeas. Sin embargo, el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, negó tal posibilidad.