Los juzgados de lo social asumirán todos los litigios laborales para agilizar su tramitación y reducir costes
ECONOMÍA
El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, fue el encargado de explicar ayer en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros la decisión del Gobierno de reagrupar en los juzgados de lo social todos los litigios que afecten al ámbito laboral, en los que hasta ahora intervenían también los juzgados civiles y contecioso-administrativos. El anteproyecto de ley reguladora de la jurisdicción social, que se enmarca en el plan de modernización de la Justicia, llega justo después de la aprobación en el Congreso de la reforma laboral. El objetivo del Gobierno es eliminar «el peregrinaje de jurisdicciones», en expresión el jueves del secretario de Estado de Justicia, Juan Carlos Campo, agilizar y reducir costes en la tramitación de los litigios. Hasta ahora, un juicio laboral podía terminar en varios órdenes jurisdiccionales, lo que retrasaba la obtención de una respuesta judicial completa. Esta reforma agilizará, entre otras cuestiones, los trámites en los casos por despidos. Según explicó ayer el ministro, esta reagrupación de los asuntos laborales en un solo orden jurisdiccional reforzará «la seguridad jurídica y la confianza en nuestro sistema de derecho», cuestiones que consideró «fundamentales» en el proceso de recuperación de la economía, informa Efe. Los juzgados de lo social asumirán todos los asuntos relativos a accidentes laborales, seguridad e higiene en el trabajo, prestaciones públicas y vulneración de derechos en el trabajo. A modo de ejemplo, el ministro explicó que, actualmente, en el caso de un trabajador que ha sufrido un accidente laboral y quiere hacer valer sus derechos, este tiene que iniciar un primer pleito social contra el empresario y si quiere cobrar una indemnización mayor tiene que acudir la vía civil. Además, si la Inspección de Trabajo ha sancionado al empleador, entonces, el accidentado tendrá que acudir a lo contencioso-administrativo si no está conforme con la sanción. Ayer, en una entrevista en la cadena Ser, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero consideró que no había traicionado sus principios al impulsar la nueva legislación laboral. «No siento que haya traicionado mis principios con la reforma laboral», dijo, y evitó polemizar sobre la respuesta sindical: «Entiendo que discrepen de la reforma laboral, es legítimo, pero entiendo menos que no asuman que tasa de paro en España duplica la media europea».