El dueño de Aifos afirma en el juicio que siempre tuvo la idea de entregar las casas que vendió
ECONOMÍA
El administrador de la promotora argumenta que sus clientes siempre eran informados cuando surgía un problema con una promoción.
22 jun 2010 . Actualizado a las 02:13 h.El dueño de la promotora Aifos, Jesús Ruiz Casado, aseguró ayer al tribunal que lo juzga por estafa que siempre tuvo voluntad de construir y entregar las viviendas que vendieron, y que nunca se quedaron con el dinero de sus clientes como mantiene el fiscal. Durante su declaración, el procesado destacó que Aifos ha edificado y entregado 17.000 casas en España y que no se apropió del más de medio millón de euros que aportaron en conjunto dieciséis personas a cuenta para la compra de viviendas.
El administrador de la promotora argumentó que sus clientes siempre eran informados cuando surgía un problema con una promoción y que se les ofrecía como compensación desde la posibilidad de acceder a una nueva casa hasta la de devolverles «incluso el doble del dinero entregado».
Ruiz Casado está sentado en el banquillo de los acusados junto a su mujer. Ambos se enfrentan a una petición fiscal de 7 años de prisión cada uno por estafa, así como a multas de 26.100 euros por este delito en concurso con otro contra los consumidores, según el escrito de acusación.? El procesado explicó a la sala que su esposa nunca tomó ninguna decisión y que solo se dedicaba a la decoración, aunque en su día le dio poderes por si necesitaba que firmara algo en caso de que él estuviese ausente, algo que nunca llegó a suceder. Negó haber desviado fondos a cuentas particulares y explico que siempre ingresaban el dinero de sus clientes donde el banco les ordenaba.
Contratos incumplidos
Durante el juicio, el fiscal ha mantenido que los acusados iniciaron en el 2001 la promoción de casas en diversas urbanizaciones de la provincia de Málaga, publicitando una oferta en la que se hacían «alegaciones falsas de características inciertas sobre las viviendas a construir». En agosto de ese año se formalizaron los contratos de compraventa. Los clientes que los rubricaron lo hicieron con «la creencia» de que se había iniciado la construcción de las casas y de que estas les serían entregadas en un plazo de unos veinte meses. Sin embargo, los acusados no habían llevado a cabo la obra proyectada «ni siquiera obtenido la pertinente licencia de obras».