Pues claro que sí

Luís Ventoso

ECONOMÍA

Hace largos lustros que el fútbol español es un negocio totalmente pasado de vueltas, instalado en un injustificable limbo de alegalidad por cortesía de los poderes públicos. El Gobierno reconoce que los clubes deben 627 millones de euros a Hacienda y 4,9 millones a la Seguridad Social. En un momento en que todo el país está siendo sometido a enormes sacrificios cobra mucho sentido la interpelación parlamentaria de ayer del BNG: ¿Por qué un Gobierno que castiga a funcionarios y pensionistas con recortes y a todos los ciudadanos con más IVA no exige al fútbol que pague sus deudas con el Estado? ¿O es que el circo tiene bula y allí no rige la ley común?

La crisis, tan amarga, puede ayudar a que vuelva la cordura. El drama en curso nos ha quitado la careta de nuevos ricos, va a obligar a cuadrar las cuentas públicas y debería acabar con los obscenos gastos del fútbol. El país de la tijera y los 4 millones de parados no puede dar un aguinaldo de 500.000 euros a cada jugador por ganar el Mundial (el doble para Del Bosque). Los aduladores de Florentino Pérez no pueden seguir enjabonándolo cuando la oposición madridista calcula que la deuda del club anda por los 700 millones de euros. Un auténtico disparate: ¡116.000 millones de pesetas!

Las cifras del fútbol se han convertido en un enojoso insulto a los millones de españoles en serios apuros.