Si la confianza y el optimismo son factores necesarios para dejar atrás la crisis, desde las filas del Gobierno ayer derrocharon ambas cosas. Y es que, pese a que el INE confirmaba que la recesión de España es la peor de la historia, el presidente del Gobierno, su ministra de Economía y el nuevo secretario de Estado del ramo se sumaron a la lectura de los ya famosos «brotes verdes», es decir, que ya se vislumbra la luz al final del túnel, y «no es la de un tren que viene en sentido contrario», como dijo Elena Salgado en la comisión de Economía.
Rodríguez Zapatero respondió a Mariano Rajoy, que en la sesión de control al Gobierno le espetó la histórica caída del PIB español, que esta suponía un descenso «menos negativo» que el sufrido en otros países del entorno, como Italia, Alemania, Francia o el Reino Unido.
Cifras
La ministra Salgado tomó el testigo de su jefe de filas y esgrimió cifras: la economía británica se contrajo un 4,1%; la italiana, el 5,9%; la francesa, el 3,2%, y la alemana, un 6,9%. «Y acabamos de conocer el dato de la economía japonesa, que ha caído un 15,2%», añadió, contraponiéndolo al 3% español.
Igualmente, José Manuel Campa se estrenaba como secretario de Estado de Economía apuntando que el ritmo del deterioro de la economía patria «podría haber llegado a su punto álgido», coincidiendo con la opinión expresada ayer por el Banco Mundial. Pero pese a tal afirmación, Campa quiso ser prudente, reconociendo que el dato del PIB publicado ayer es «innegablemente malo», aunque precisó que hay algunos indicadores, tanto nacionales como internacionales, que muestran que la recesión puede estar desacelerándose.
Zoellick coincide
En idéntica línea se pronunció el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, al afirmar tras reunirse con banqueros escandinavos y de los países bálticos, que aunque la situación económica global sigue empeorando, el ritmo del declive debería comenzar a moderarse. «Con respecto a si hemos tocado fondo, espero que sí», sostuvo Zoellick.
De vuelta al escenario español, el nuevo secretario de Estado de Economía apuntó a las cifras de empleo de abril, a la rebaja de los tipos de interés, a las condiciones del crédito o al repunte de los mercados bursátiles, como indicadores «relativamente positivos». No obstante, insistió en que este análisis optimista es «altamente preliminar» y en que hay que tomárselo con «mucha cautela», dada la «volatilidad» y las «perturbaciones» que todavía persisten en la economía