El G-20 ordena reformar el FMI y el Banco Mundial, pero no dice cómo hacerlo

Juan Oliver

ECONOMÍA

18 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los líderes de las potencias del G-20 se comprometieron el pasado fin de semana en Washington a reformar el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), al objeto de hacerlos más representativos y eficaces a la hora de vigilar los mercados, y para dotarlos de los recursos necesarios para atender las necesidades de las economías emergentes y de los países subdesarrollados.

El presidente del FMI, Dominique Strauss Kahn, aseguró ayer que la institución necesita 100.000 millones de dólares suplementarios -unos 78.600 millones de euros- para atender sus compromisos. Pero en las conclusiones de la reunión del G-20 no hay ni una referencia a medidas concretas para llevar a cabo el proceso de reforma, ni mucho menos cifras.

En el apartado del documento final de la cumbre de Washington sobre la reforma de las instituciones financieras se distingue entre las acciones inmediatas y las medidas a medio plazo. Ambas se refieren a la apertura genérica de un debate sobre su futuro, sin compromisos prácticos para ejecutarlas.

Acciones inmediatas

Deben ser aplicadas antes del 31 de marzo del 2009, aunque, en realidad, no parece que haya nada que adoptar. Se refieren al Fondo de Estabilización Financiera (FEF), creado en 1999 y con sede en Basilea (Suiza), y del que forman parte media docena de países, entre los que no figura España, y varias instituciones supranacionales. El documento acordado en Washington asegura que el FEF «deberá expandirse» a las economías emergentes, pero no dice a cuáles, ni en qué plazo, ni de qué manera. También lo anima, sin especificar cómo, «a fortalecer su colaboración» con el FMI, uno de sus miembros. La inconcreción se extiende al propio FMI, que, según el G-20, debe «adoptar un papel destacado en el aprendizaje de las lecciones de la crisis».

Esos principios serían ambiciosos si se hubieran definido las guías para alcanzarlos, pero no es así. Las conclusiones del G-20 incluso usan verbos en tiempo condicional que hacen dudar de la solidez de sus propósitos: «Deberíamos revisar la adecuidad de los recursos del FMI, del BM y de otros bancos de desarrollo multilateral». «Deberíamos explorar nuevas formas de restaurar el acceso a los créditos por parte de los países emergentes y en vías de desarrollo».

Acciones a medio plazo

Sucede lo mismo que con las «acciones inmediatas». Son vagas, inconcretas y demasiado genéricas. Algunos ejemplos literales: «Las instituciones de Bretton Woods [el FMI y el BM] debían reformarse de manera exhaustiva». «El FMI deberá realizar vigorosas y ecuánimes revisiones de la supervisión de todos los países». «Es necesario reforzar el papel del FMI en el ofrecimiento de consejos políticos macrofinancieros».