Lo que la UE se deja en Bruselas

Juan Oliver

ECONOMÍA

Los europeos llevan a Washington una propuesta que ignora las recomendaciones de los expertos para mejorar la transparencia del sistema financiero y el mercado bancario

15 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La metáfora se la atribuyen a Paul Krugman: los líderes de la UE dicen que ya se ve la luz al final del túnel de la crisis, pero lo que no saben es que la claridad que atisban viene de una locomotora que circula a toda mecha en sentido contario y que se los llevará por delante si no la frenan a tiempo.

La eurozona y las principales economías europeas están en recesión o a punto de entrar en ella, diecinueve de sus cincuenta bancos y aseguradoras más grandes han tenido que pedir socorro, y por más que se han aprobado medidas de emergencia contra el caos financiero, el paro se dispara, los PIB se desploman y las bolsas siguen en niveles mínimos.

Los países de la UE pretenden que la cumbre de Washington no se limite a analizar las razones de la crisis, y sus portavoces han prometido volver con respuestas concretas para parar ese tren de mercancías que salió hace meses de Estados Unidos, y que, según el último premio nobel de Economía, se les viene ahora encima. Sus propuestas, sin embargo, han obviado algunas medidas que expertos como Krugman consideran imprescindibles.

Bancos y aseguradoras

Varios Gobiernos europeos han acudido al rescate de los bancos en peligro con medidas in extremis adoptadas de noche, en fin de semana y con la amenaza de la apertura a la baja de las bolsas. Pero hasta el momento no existe una norma europea que permita realizar esas intervenciones al primer indicio de peligro. Sí la hay en Estados Unidos, donde el Depósito Federal de Corporaciones de Seguros puede hacerse con el mando de una entidad si detecta que ha violado las normas. En un informe encargado por el Parlamento Europeo a los profesores Kern Alexander, John Eatwell y Avinash Persaud, del Queen's College de Cambridge, se propone que Europa adopte ese sistema. Una idea que no figura entre los planes de la UE.

Las agencias de calificación

La Comisión propuso la semana pasada delimitar el trabajo de las agencias internacionales de calificación de riesgos, haciéndolas menos dependientes de los beneficios de las entidades cuyos productos certifican, e incluyendo en sus estructuras a consejeros independientes. Pero la propuesta no toma en cuenta a los expertos que recomiendan unificar los baremos de las tres grandes agencias, cuyo trabajo se ha multiplicado descontroladamente con el bum de los créditos derivados y los productos estructurados. «Esas diferencias parecen insignificantes y a menudo son ignoradas por los inversores, pero en tiempos de crisis se vuelven muy importantes», asegura el informe.

Muchas familias y pequeñas y medianas empresas europeas se han endeudado por encima de sus posibilidades, sin que nadie les advirtiera de que el peligro de que los intereses subieran era real e incluso inminente.

Los líderes de la Unión Europea tampoco llevarán a Washington las ideas que figuran en otra ponencia de la Eurocámara aprobada el pasado mes de septiembre, que proponía mejorar los conocimientos financieros de la población incluyéndolos en los planes de estudio, obligar a los bancos a advertir a sus clientes cuando se interesen por una operación demasiado peligrosa y a prohibir la publicidad de los productos financieros que oculten una excesiva exposición al riesgo.