En toda Europa se reprodujeron ayer manifestaciones en contra de la propuesta europea de aumento de la jornada laboral. Una de las protestas centrales tuvo lugar en París, donde eurodiputados españoles, como el socialista López Aguilar, anunciaron que el PSOE «liderará» la oposición a esta medida en Bruselas.
En España, cientos de miles de trabajadores secundaron la jornada internacional contra la explotación laboral. En las calles de las principales capitales de provincia exigieron contratos de calidad y jornadas que permitan la combinación de las vidas personal y laboral. Los líderes de CC.OO. y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez, encabezaron en Madrid una concentración y resaltaron que, ante la crisis que afronta España, el aumento del desempleo y la excesiva rotación del mercado de trabajo, la protesta cobraba especial sentido.
También criticaron «la orgía especulativa» que, a su juicio, ha protagonizado el capitalismo financiero y expusieron la necesidad de buscar una «alternativa de crecimiento más justa».
Con independencia de lo ocurrido en Madrid, las demandas que se escucharon a lo largo de las protestas españolas giraron en torno a erradicar el empleo precario e inestable y la siniestralidad laboral, que sesga cada año la vida de 1.000 trabajadores.