Bayer crea un gigante farmacéutico tras cerrar la compra de Schering

La Voz AGENCIAS | BERLÍN

ECONOMÍA

ROLAND SCHEIDEMANN

La operación ha estado durante días en el aire por las maniobras de Merck El fabricante de la popular Aspirina ha desembolsado unos 17.000 millones de euros

21 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El grupo farmacéutico alemán Bayer culminó ayer con éxito la opa lanzada hace unas semanas sobre la compañía berlinesa Schering, el mayor fabricante de anticonceptivos del mundo. La operación, que alumbra uno de los gigantes del sector a nivel mundial, está valorada en unos 17.000 millones de euros, casi 2.000 más de lo que inicialmente preveía pagar el grupo comprador. El presidente de Bayer, Werner Wenning, mostró ayer su satisfacción por el cierre de la adquisición más cara en la historia de la compañía. En su poder está ya el 88% del capital de Schering y en las próximas semanas confía en hacerse con el resto de las acciones, con lo que su nueva filial desaparecerá de la Bolsa alemana. Torpedear la compra Con todo, lo cierto es que la operación ha tenido un desenlace más bien turbulento. Y es que en la última fase de la opa, el grupo competidor germano Merck se dedicó a adquirir masivamente acciones de Schering con el objetivo de torpedear la compra. Merck se hizo con el 20% de los títulos, lo que obligó a Bayer a subir su oferta por Schering desde los 86 euros iniciales hasta 89, una actuación que decantó la balanza del lado del fabricante de la popular Aspirina. «En realidad, hicimos lo correcto», dijo ayer Wenning en relación al aumento de la oferta. A su juicio, aunque la operación se ha encarecido un 2,5%, el volumen de negocio que resultará una vez que concluya la fusión justifica este incremento. En el futuro, Bayer Schering Pharma facturará unos 9.000 millones de euros. Los directivos del nuevo gigante confían en que la integración se haga efectiva ya este año. La compra de Schering devuelve al primer plano del sector farmacéutico mundial a Bayer, que hace unos años se vio sumida en una profunda crisis a causa de los problemas con el medicamento Lipobay, un compuesto para reducir el colesterol que tuvo que retirar del mercado después de pagar indemnizaciones millonarias por los serios daños causados a varias personas. La crisis desatada por este episodio llevó a la presidencia del grupo a Wenning, que inició una campaña de reestructuración que provocó el despido de más de 10.000 personas y que sometió a cambios a todas las unidades de negocio de la empresa. En aquella primera etapa se planteó seriamente incluso la posibilidad de desprenderse de la filial farmacéutica. Wenning hizo realidad lo que preveían los analistas: la concentración del grupo en sectores de producción como la salud, los herbicidas y los materiales de alta calidad. A finales del 2004, optó incluso por descentralizar el sector químico y crear una filial independiente bajo el nombre de Lanxess, que salió poco después a Bolsa. Premio bursátil Lo cierto es que la estrategia de Wenning surtió efecto y Lipobay pasó a la historia. La bolsa ha premiado estos planes con fuertes subidas y, de hecho, el año pasado las acciones de Bayer se situaron entre las que más subieron dentro del índice DAX, una revalorización que ha sido decisiva para cerrar ahora la compra de Schering.