La Xunta anuncia que el 15% de los nuevos hogares protegidos tendrán de 40 a 45 metros Los promotores piden que se abarate el suelo para rentabilizar estos proyectos
17 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Veinte de cada cien viviendas que se demandan en Galicia en la actualidad tienen un solo dormitorio y una superficie habitable útil que se sitúa en los 50 metros cuadrados. Estos son los datos que obran en poder de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de A Coruña (Aproínco) y que ilustran lo que sucede en el mercado libre a día de hoy. En la vivienda protegida, en cambio, la oferta inmobiliaria disponible no sirve por ahora para satisfacer esta creciente demanda de inmuebles más pequeños. La Conselleira de Vivenda, Teresa Táboas, anunció ayer en Santiago que el 15% de los pisos protegidos que se construyan en la comunidad en los próximos cuatro años tendrán entre 40 y 45 metros cuadrados útiles. Sector La iniciativa de fomentar inmuebles más pequeños para resolver las necesidades de personas jóvenes y mayores con menos recursos ha sido bien acogida por el sector gallego de la promoción inmobiliaria. Juan José Yáñez, gerente de Aproínco, explicó ayer que «existe un importante segmento de población que demanda inmuebles de estas características». El portavoz de los promotores, sin embargo, advierte de que los pisos de protección (de iniciativa pública o privada) tienen un valor máximo de venta u alquiler fijado por ley, lo que puede suponer un problema para el negocio si el precio del suelo es muy elevado. «Si se pagan muy caras las parcelas no es viable hacer vivienda protegida y eso vale para 45 metros y para 90. Creemos que las administraciones deben incidir en políticas que sirvan para abaratar el suelo», explica Yáñez. Postura común Buena parte de los promotores consultados coinciden en que es necesario que todas las administraciones diseñen estrategias conjuntas encaminadas a colocar más suelo en el mercado. Sin embargo, existen ejemplos urbanos que cuestionan la idea de que la liberalización de suelo conduzca a un abaratamiento en el precio de la vivienda. De hecho, en muchas ciudades en las que se ha colocado cientos de parcelas para edificar los precios han subido. Esto se explicaría, en buena medida, por el fuerte tirón de una demanda que, impulsada por el bajo precio del dinero, crece muy por encima de la oferta. Pese a que algunas empresas del sector sostienen que en ocasiones no es rentable hacer vivienda protegida, lo cierto es que en el mercado hay compañías especializadas en impulsar pisos en el mercado libre y promotoras que trabajan en el segmento de los pisos de protección oficial. «Creo que son dos negocios diferentes: en el sector puramente privado el margen es mucho más alto, pero el riesgo que se corre también es mucho mayor en cuanto a las ventas. En vivienda protegida todo se vende mucho más fácil», asegura José Liñares, de Vivalia Consultora Inmobiliaria. La Xunta sólo ha difundido el porcentaje de viviendas de protección de 40 a 45 metros que se construirán, pero no cuáles serán las áreas preferentes. Teresa Táboas sí avanzó la puesta en marcha de un registro público de demandantes de pisos protegidos, «o que constituirá unha ferramenta de gran utilidade para o traballo da Administración autonómica».