El presidente argentino Néstor Kirchner calificó como un rotundo triunfo político el éxito de la operación de canje de la deuda externa impagada. ?El plan del Gobierno argentino de cambiar bonos que estaban en suspensión de pagos desde finales del 2001, por un valor total de 81.800 millones de dólares (61.600 millones de euros), concluyó el pasado 25 de febrero. Aunque aún no se conocen las cifras finales, se supone que ha logrado «blanquearse» entre un 70 y un 78% del total de la operación. Así, Kirchner insistió ayer durante su intervención ante la Asamblea Legislativa, en que Argentina tiene «íntegramente reestructurada su deuda». De todas formas, esta última afirmación es cuestionada por algunos economistas, ya que el país aún debe 140.000 millones de dólares, además de tener que enfrentarse a las acciones legales emprendidas por los poseedores de bonos que no accediron al canje. Protestas de los italianos Y es que cerca de la mitad de los títulos impagados estaban en manos de ahorradores europeos que reaccionaron de distintas formas ante la propuesta del Ejecutivo argentino. Esos acreedores canjearon bonos por más de 27.000 millones de dólares, una cifra inferior a la adhesión de la deuda en manos de los argentinos, que llegó a los 30.000 millones de dólares.?Los más irritados fueron los acreedores italianos, que están preparando una denuncia ante la fiscalía de Roma contra Kirchner por asociación para delinquir y estafa agravada. El 60% de los 450.000 ahorradores italianos no se adhirió al canje propuesto, con lo que alrededor de 8.000 y 9.000 millones de bonos impagados del Estado argentino están aún en manos de pequeños inversores. Mañana los acreedores italianos, harán una sentada en Roma frente a la sede del Gobierno, y, además, han convocado a una marcha por esa ciudad para el 26 de marzo. Cuando mañana se conozca la cifra final del canje de la deuda, Argentina deberá reiniciar su diálogo con el Fondo Monetario Internacional y con el Grupo de los Siete. Ninguno de los dos organismos internacionales dio su visto bueno a la operación, es más, el FMI dejó claro que sin su aval y con semejante quita, la operación estaba destinada al fracaso.