Aunque la economía comienza a recuperarse, hay un 48% de pobres
21 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Definitivamente, Argentina va mejor. Los indicadores macroeconómicos pueden confirmar el diagnóstico. El propio presidente Néstor Kirchner anticipó que el índice de paro descendió en el tercer trimestre al 13,2%, contra el 14,8% del período abril-mayo, y vaticinó que el año cerrará por debajo del 13%. Además, el mandatario argentino adelantó que la economía va a «volver a crecer el 8% o algo más» en el 2004, un pronóstico más optimista que las estimaciones oficiales contenidas en los presupuestos para este año. Los pronósticos para el 2005 son igualmente alentadores. Según el ministro de Economía, Roberto Lavagna, «podemos superar el 8% para el año que viene». Pero también es cierto que en el 2005, entre intereses y servicios de la deuda, Argentina tiene vencimientos por 14.000 millones de dólares, casi el 10% del PIB. Y en el 2006 y el 2007, tendrá que pagar partidas similares. Todo va bien, pero el destino de Argentina depende casi con exclusividad de cómo pueda negociar sus deudas, las que están en suspenso y las otras. La receta pasa por mantener y aumentar el superávit fiscal que garantice que esos vencimientos van a ser cumplidos por el Tesoro y que solamente en forma marginal el Gobierno tendrá que colocar nueva deuda. Por eso Kirchner elaboró un presupuesto que «esconde» un superávit fiscal superior al 3% del PIB, cifra pactada con el FMI como base para devolver la deuda.?Hace unos días, el presidente firmó los dos decretos que ponen en marcha los mecanismos para negociar el pago de la deuda externa en suspenso que suma 81.800 millones de dólares. La quita del 70% propuesta por el gobierno argentino ofrece resistencia por parte de los ahorristas, en especial, italianos, alemanes y japoneses. Diferencias El 17 de enero deberían comenzar las negociaciones, pero una vez más podría dilatarse el plazo hasta febrero.?Superado este trance, el Gobierno de Kirchner debe encarar el problema realmente grave: el 48% de la población vive por debajo de la línea de pobreza, y de ese porcentaje cinco millones de personas son indigentes. Argentina va mejor, pero la diferencia entre los que más ganan y los que menos es cada vez mayor.