Estudios del CIEF | La evolución de una actividad estratégica En los últimos treinta años, el sector mejillonero ha sido capaz de organizarse, duplicar su producción y adaptarse a las necesidades del mercado
13 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Valentín Paz Andrade y Domingo Quiroga diagnosticaron en los años setenta los más graves problemas de la industria mejillonera: minifundismo y comercialización. La atomizada propiedad de la industria mejillonera generó históricamente una dependencia del sector comercializador. Esas relaciones económicas impedían su desarrollo y capitalización y generaban, además de una baja rentabilidad, la asunción por los bateeiros de los riesgos económicos propios de estrategias erróneas del sector comercializador. Las acostumbradas tensiones organizativas de los empresarios mejilloneros y también las del mercado, que acaso sean las mismas, se vieron suavizadas en los últimos años, puesto que los grupos de intereses afines desarrollaron estrategias independientes en su organización y en el mercado, abandonando como principio exclusivo aquel de la unidad. Principio que no fue tal en los albores organizativos de los años 80, sino instrumento imprescindible para desarrollar políticas de estabilización y capitalización del sector productivo: política de precios y de gestión del cobro. También de racionalización y ordenación del sector. Peso económico En este paradigma bioeconómico, tantas veces ignorado, negado o incluso apropiado por ajenos, al que tardíamente se incorpora la investigación y la tecnología, por más que su know-how , e incluso la tecnología que empezó a nacer a finales de los años setenta, haya alcanzado el más elevado índice de transferencia desde el mar gallego, se encuentra no sólo una fenomenal acción del hombre sobre el ecosistema -recuerden cinco millones de metros cuadrados sumergidos y unos 18.000 millones de mejillones en cultivo-, con un elevado grado de sostenibilidad, sino también un sector económico que representa ya el 60% de desembarcos de productos frescos del mar en Galicia. Pero el futuro del mejillón gallego no se resuelve tan sólo subsanando lo que fueron carencias organizativas, empresariales y comerciales. Aquellos que fueron capaces de desarrollar este paradigma, y quienes les suceden, deben de reflexionar también sobre lo que lo hizo posible y en lo que se sostiene: un mar, los hombres, el mejillón y una tecnología. Desde esa experiencia, se asiste a un largo proceso empresarial y organizativo en íntima relación con la evolución de los mercados y también con la maduración empresarial de los propios industriales mejilloneros. En Europa los incrementos en la demanda de mejillón se producen en los mercados tradicionales de moluscos (España, Francia, Benelux e Italia), si bien de acuerdo a los criterios de Trieste (2001) las expectativas de incremento de la producción tiene lugar en áreas no tradicionales en el cultivo, lo que conllevará inevitables incrementos de las importaciones en los principales mercados, que coinciden con los países grandes productores. Además, las tendencias que se observan en los últimos años en Galicia señalan que se mantiene el consumo de fresco y conserva tradicional, e incrementos en el consumo de productos refrigerados, congelados y de platos preparados. En definitiva, la adaptación de la comercialización del mejillón a las nuevas demandas y presentaciones exigidas por el consumidor. En los últimos años, los empresarios mejilloneros han dado pasos significativos en relación a los mercados y al producto. Por una parte, con la especialización de su producción hacia el producto y mercado preferente y, por otra, con una paulatina y emergente integración vertical, y así, además de asociaciones de bateeiros con depuradora y red propia de comercialización en fresco, recientemente parte de las empresas cooperativas abordan estrategias de desarrollo de industrias transformadoras propias (refrigerado, congelado, pasteurizado, atmósferas protectoras...), o alianzas con algunas de las existentes. En paralelo, ha evolucionado la estrategia de sus organizaciones empresariales, agrupándose de acuerdo a sus realidades productivas y a su capacidad de operar diferenciadamente con su producto en los diferentes sectores del mercado. También implementando un know-how y una tecnología, que integra medio natural y poblaciones de mejillón, y permite optimizar el propio proceso de cultivo, y por tanto su sostenibilidad y rentabilidad. La organización Las organizaciones de bateeiros son el núcleo básico sobre el que se ha realizado el asentamiento, la expansión y la innovación de la industria del mejillón, promoviendo -frente a una demanda cada vez más concentrada- una adecuada rentabilidad, la estabilidad del mercado y un suministro de productos acorde a las nuevas necesidades y hábitos del consumidor y de la industria. Afrontando también retos como la competencia de producción foránea: Chile, Grecia y Turquía como productores de reciente presencia, junto con los tradicionales de Nueva Zelanda e Irlanda. En esta línea, las empresas gallegas de mejillón, han realizado un esfuerzo exportador notable en los últimos años, incrementando en un 50% las exportaciones de producto en fresco, y multiplicando por dieciséis las de producto congelado. Todo ello imprescindible pero no suficiente, puesto que parte de las restricciones del mercado derivaban también de la consideración del mejillón desde una perspectiva cultural determinante en la aceptación por el consumidor. Perspectiva cultural que se había transformado para otros moluscos, como la ostra o la almeja, en los años 60 y 70 del pasado siglo, pero que no había alcanzado al mejillón. Recientemente, asistimos a una nueva situación, en la que a medida que se mejora la oferta de presentaciones de mejillón, el mercado responde con una significativa aceptación de productos de mayor valor añadido y precio, introduciéndose en un segmento no sólo de calidad, sino también de elevada rentabilidad. Pasados treinta años de aquellos diagnósticos sobre los problemas de la industria mejillonera, se duplicó la producción con el mismo número de bateas, se avanzó extraordinariamente en el desarrollo de organizaciones empresariales con un elevado grado de integración entre producción y comercialización, y se responde adecuadamente a las necesidades de un mercado en profunda transformación. Las rías, el mejillón y los bateeiros constituyen un paradigma asentado. Uxio Labarta