Un topo en el corazón de la BMW

La Voz E. F. | FRANCFORT

ECONOMÍA

El fabricante ha abierto una investigación en su división de diseño y desarrollo para encontrar a la persona que ha revelado los datos y las fotos de los prototipos

01 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

¿Espionaje industrial, mala intención...? El fabricante alemán BMW ha abierto una investigación en su división de diseño y desarrollo para encontrar al culpable de la aparición en el mercado de fotografías y datos de los nuevos modelos de la marca. La compañía dice tener sospechas muy concretas sobre la autoría de las filtraciones y, de hecho, la policía de Munich ya ha registrado los domicilios de varios de los empleados. Todo comenzó en julio pasado. La revista especializada Auto Motor und Sport , la de mayor tirada en Alemania, publicó un artículo con fotos originales de la que debe ser la próxima generación de monovolúmenes deportivos de BMW. La publicación también desvelaba las modificaciones que la marca supuestamente querría introducir en la parte trasera de la Serie 7, que ha sido fuertemente criticada por público y expertos por no armonizar con las líneas del vehículo. Curiosamente, este modelo realizado por Chris Bangle ha desatado una controversia entre los seguidores de la marca, que han declarado la guerra al diseñador estadounidense. La alarma saltó en la dirección de BMW y se puso en marcha la investigación para tratar de descubrir al topo. Por si fuera poco, a principios de agosto aparecieron en Internet las fotos oficiales de la próxima generación de la Serie 3, la más vendida del grupo, junto con detalles mecánicos y técnicos que, al parecer, se iban a utilizar para confeccionar un folleto de ventas en esloveno. La marca tenía previsto mostrar estas novedades en el Salón del Automóvil de Ginebra a principios del año que viene. La policía germana está estrechando el cerco y en las últimas semanas ha realizado registros en las viviendas y puestos de trabajo de una docena de empleados de las secciones de desarrollo del fabricante en Munich y Stuttgart. No obstante, el topo aún campa a sus anchas.