Monti responde al anuncio de recortes sugiriendo que permitirá a Izar devolver a plazos las ayudas estatales La Comisión considera «prometedor» el avance del programa de ajustes.
22 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Al menos en apariencia, el Gobierno ha logrado seducir a la Comisión Europea con las reducciones de capacidad, centros y plantillas que planea llevar a cabo en el seno de Izar, como respuesta a la grave crisis que atraviesa la joven compañía. El portavoz del departamento de Competencia, Tilman Lüder, declaró ayer en Bruselas que estima «prometedor» el avance de ajustes remitido por el Ministerio de Economía y Hacienda la semana pasada. Posteriormente, eludió precisar esa consideración. «No dispongo de más información porque el instructor del caso se encuentra fuera», adujo. En Madrid, el Ejecutivo central recibió ilusionado el mensaje. No obstante, tampoco quiso explicar qué es exactamente lo que tanto ha gustado a la Comisión, en qué consisten las alternativas formuladas. De ellas, según fuentes extraoficiales, la que cuenta con más visos de prosperar exige recortar de ocho a tres los centros públicos de construcción naval, privatizando los de Gijón y Sevilla, transfiriendo a la Administración vasca el de Sestao y concentrando los de Fene y Ferrol, por una parte, y los de San Fernando y Puerto Real (Cádiz), por la otra. Se salvaría tal cual el de Cartagena. «Dadas las considerables implicaciones sociales», de acuerdo con Lüder, el comisario Mario Monti se mostrará «flexible» a la hora de acordar con el Gobierno un mecanismo que permita a Izar devolver al Estado español las ayudas irregulares percibidas a partir de 1999 (371 millones de euros ampliables en otros 1.477). De sus palabras se infiere que la Comisión, vistos los ajustes prometidos, aceptará el retorno de fondos a plazos, como había solicitado el Gabinete de Zapatero. «Monti -sentenció- no hará nada para que fracase el plan de reestructuración». Sin embargo, reiteró que en ningún caso podrá el Ejecutivo ordenar una nueva inyección de capital en Izar, opción barajada hace un mes y medio pero descartada sólo unos días más tarde. Lüder evitó también pronunciarse sobre la idoneidad de una hipotética privatización de la empresa, total o parcial; se limitó a exponer que ésta simplemente deberá «comportarse de forma competitiva» en el futuro. Sobre las intenciones de Madrid a propósito de los astilleros siguieron pronunciándose ayer dirigentes autónomos y locales. La Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Bilbao, por ejemplo, aprobó un escrito que, si bien anuncia una «cerrada defensa» de la factoría sestaotarra, no rechaza expresamente el traspaso de ésta a la Administración vasca. Yuste enseña los dientes El conselleiro de Innovación, Juan Rodríguez Yuste, articuló un discurso conciliador a la par que amenazante. Aunque reconoció la necesidad de ejecutar «reformas importantes» en la compañía, lanzó un aviso a navegantes, al valorar que un virtual cierre de la fábrica de Fene (1.014 empleados en plantilla, a junio del 2004) supondría «claramente una mala e ineficaz decisión». Por su parte, el Principado de Asturias, por boca de una consejera, avanzó su pretensión de pactar con los sindicatos una lucha por mantener la actividad en la planta gijonesa.