El «Chupa» se queda sin padre

La Voz J. F. | REDACCIÓN

ECONOMÍA

Crónica | Desaparece un empresario histórico Enric Bernat, fallecido el sábado a los 80 años, fue el creador de la célebre golosina y de una multinacional con 1.700 empleados en los 150 países en los que está implantada

28 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

En la base de muchas grandes empresas se halla una idea sencilla pero genial. Fue el caso de la multinacional Chupa Chups, que en el 2002 tuvo unas ventas consolidadas de 343 millones de euros, que emplea a 1.700 personas en todo el mundo (tiene centros de producción en China, Rusia y México) y cuyos productos se despachan en 150 países. Este sábado falleció en Barcelona después de una larga enfermedad Enric Bernat, a los 80 años, el hombre que creó la primera empresa de golosinas en los años 50 cuando se le ocurrió comercializar un caramelo con palo. Bernat (Barcelona, 1920) se había iniciado en 1950 en el negocio con su propia empresa, Productos Bernat, especializada en la elaboración de peladillas. En 1954 se hizo cargo del grupo Granja Asturias, a quien propuso su novedosa idea para el mercado de las golosinas. Pero Granja Asturias se desentendió y dejó a Bernat con su proyecto. El empresario no se arredró y bautizó su criatura como Chups. Su inspiración genial la motivaron dos hechos: el público infantil es el principal consumidor de caramelos y los niños suelen sacarse el dulce de la boca con la mano. En 1959 Bernat adquirió todas las patentes que pudieran competir con su invento, contrató la maquinaria adecuada para la fabricación y estableció un curioso sistema de autodistribución: una flota de Seat 600 decorados con el dibujo de Chupa Chups, el nombre definitivo de la golosina desde 1961. «Es redondo y dura mucho. Chupa Chups», fue su primer lema comercial. Dalí y la imagen Los años sesenta fueron los de la consolidación de la aventura. Chupa Chups era una empresa estrictamente familiar, en la que participaban el padre y la esposa de Bernat, quien se lanzó a la conquista de mercados extranjeros. Para ello, contrató la creación del logotipo a Salvador Dalí (quien cobró una millonada) e inaugura filiales en Francia, Estados Unidos y Japón. Desde aquí la empresa crecería hasta llegar a los 150 países en los que en la actualidad está implantada. Llega la competencia Los setenta obligaron a Chupa Chups a replantearse su estrategia. En 1974 expira la licencia de patente industrial: el mercado se inunda de caramelos con palo. Este hecho coincide con un parón de las ventas en España, aunque las exportaciones ascienden de forma espectacular. Chupa Chups ya no fabrica sólo el caramelo de sus inicios. También despacha regalices, grageas y otras golosinas. La más conocida de sus marcas es Smint. Después de entrar en la Unión Soviética en 1989 y en China en 1994, ahora Chupa Chups pone sus ojos en los mercados de India y América Latina. La página web de la empresa es un muestrario elocuente de la globalización que ha alcanzado: desde Esther Cañadas a David Beckham se retratan con el caramelo. Pero Bernat no se dedicaba sólo al dulce. En 1966 adquirió Iberia Seguros, su primera incursión en el mundo financiero. Casado en 1951 con Nuria Serra, el empresario tuvo cinco hijos: tres de ellos están ahora al frente de Chupa Chups y otra de sus hijas trabaja en Iberia Seguros.