El Gobierno galo, apoyado por Alemania e Italia, quiere ganar más de tiempo para poder corregir el abultado déficit de sus finanzas públicas
03 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Los ministros de Economía de los doce países que comparten la moneda única se reunieron ayer en el llamado Eurogrupo para analizar, en medio de grandes discrepancias, las recomendaciones que deben hacer a Francia para que introduzca mayor disciplina en sus finanzas públicas y corrija la situación de déficit excesivo en la que incurrirá en el 2004 por tercer año consecutivo. Países como Alemania e Italia son partidarios de darle un poco más de oxígeno a París para que ponga sus cuentas en orden, mientras otros como Holanda y Austria apelan a que la ley se aplique de igual manera para todos. Por el momento, la Comisión Europea ha amonestado a Portugal, Alemania y Francia por incumplir el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), que impide a un país endeudarse por encima del 3% de su PIB. Pero cuando el incumplimiento se prolonga durante tres años consecutivos, Bruselas puede pedir a la UE que apruebe sanciones económicas contra el país en cuestión. Y Francia, después de arrojar un déficit del 3,1% en el 2002 y de esperar para este año y el próximo un endeudamiento del 4,2% y del 3,8%, respectivamente, tiene todas las papeletas para ser sancionada. Las autoridades comunitarias ya le dieron a Francia un plazo de cuatro meses, que expiró a principios del pasado octubre, para que tomase medidas a fin de que en el 2004 su déficit si situase por debajo del 3% de su PIB. Pero las medidas comunicadas por París fueron juzgadas insuficientes, por lo que lo que el Eurogrupo discutía anoche cómo darle una salida airosa al Gobierno francés sin renunciar a la disciplina del Pacto de Estabilidad. Y la fórmula hallada parece ser una doble propuesta de Bruselas, que por un lado invita a los ministros de Economía de los Quince, que se reúnen hoy en el Consejo Ecofín, a constatar que Francia no ha hecho todo lo que debería para reducir su déficit, debido a la ralentización de su economía. Y, por otro lado, a París se le podría ofrecer un año más de plazo para poner orden en sus cuentas, es decir, hasta el 2005. Ahora bien, para ganar un año más, Francia debe hacer un gesto fuerte. Y los servicios del comisario de Economía, Pedro Solbes, manifestaron ayer que el Gobierno galo «está explorando las medidas suplementarias que podría tomar», entre las que se situarían la supresión del lunes de Pentecostés como día festivo, lo que permitiría que el Estado aumentase su recaudación en 1.900 millones de euros. Francia, además, cuenta con el apoyo de Alemania, Italia, Luxemburgo y Portugal, países que reúnen de manera holgada los votos necesarios para bloquear cualquier advertencia dura que Bruselas intente lanzar contra París. Países más ordenados con sus finanzas públicas, como el caso de España, también se ha mostrado compresivo con el Gobierno francés, si bien otros, como Holanda y Austria, se han revelado contra el laxismo de Bruselas hacia los socios más indisciplinados.