La compañía aérea opta por una línea de continuidad en un momento delicado para el sector Xabier de Irala abandona la firma para hacerse cargo de la presidencia de la BBK
09 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El consejo de administración de Iberia respaldó ayer por unanimidad el relevo de Xabier de Irala en la presidencia de la aerolínea española, puesto en el que será sustituido por el consejero independiente Fernando Conte tras la junta de accionistas prevista para el próximo 12 de junio. Durante este mes de plazo se negociarán otros cambios en el equipo directivo de la compañía, algunos de ellos ya pactados con el principal representante del núcleo duro de la firma, Cajamadrid, si bien la continuidad de Ángel Mullor como consejero delegado parece garantizada, al menos, hasta el verano. Aunque la noticia ya había sido objeto de distintas filtraciones en los últimos días, la cúpula de Iberia decidió formalizarla en una reunión extraordinaria de su órgano máximo de dirección, en la que el propio Irala anunció a todos los consejeros -éstos ya lo sabían antes de una u otra manera- que quería dejar la empresas. Sin embargo, no les precisó su nuevo destino: la jefatura de la caja vizcaína BBK, cuyo actual presidente, José Ignacio Berroeta, quiere adelantar su jubilación. Así, el debate no radicó tanto en su salida cantada como en la llegada de un nuevo presidente, puesto para el que se habían sugerido otras alternativas distintas. Apoyo oficial Sin embargo, el hecho de ser llevado de la mano por el propio Irala y contar con el respaldo del Gobierno -en concreto, del entorno del ministro de Economía, Rodrigo Rato- fueron avales suficientes para ser designado para un puesto al que también aspiraban, en mayor o menor medida, el propio presidente de la caja madrileña, Miguel Blesa -que hubiera desempeñado una labor representativa sin poder ejecutivo-, y Antonio Masa, ex presidente de la patronal de la pequeña y mediana empresa (Cepyme). Y es que, según fuentes de la compañía, los accionistas de referencia (que aglutinan el 40% del capital social) han optado por una política de continuidad en un momento «delicado» para el sector aéreo, marcado en los dos últimos años por una caída de la demanda debido a los atentados del 11-S, que agudizaron la crisis latente en ese negocio. Iberia, no obstante, ha conseguido mantenerse como una de las aerolíneas más rentables, si bien ha tenido que unirse a la reducción de oferta acordada por sus rivales ante la guerra de Irak.