La liberalización de los mercados energéticos permite, desde ayer, que 21 millones de usuarios de la electricidad y otros 4,5 millones del gas puedan, si lo desean, cambiar de suministrador. En principio, el cambio no supone ningún desembolso para el consumidor si la potencia contratada es inferior a 15 kilovatios (lo habitual son 5,5 kW) y los consumos se ajustan a un prototipo (equipamiento básico del hogar) sin modificaciones horarias. En este caso, bastará que el cliente comunique su intención a la compañía suministradora y las empresas se liquidarán entre ellas la facturación. La Administración piensa que el cambio de compañía no tardará más de quince días en producirse. Lo más probable es que las nuevas ofertas incluyan descuentos horarios, lo que obligará a un cambio de sistema de medición. Un nuevo contador puede alcanzar un precio de entre 390 y 800 euros. De ahí la recomendación de las asociaciones de consumidores, que aconsejan echar mano de la calculadora para estimar si el ahorro compensa la inversión. El Ministerio de Economía y la Comisión Nacional de la Energía (CNE) han abierto un centro de atención telefónica en el número 901 10 20 03 para resolver las dudas.