Guillermo de la Dehesa , ex-consejero del Pastor y consejero del SCH
27 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Guillermo De la Dehesa pasó ayer página y puso fin a una larga etapa de catorce años en puestos de responsabilidad en el seno del Banco Pastor. Asegura sentirse apenado con su marcha, pero también tranquilo porque deja un «banco sólido, eficiente, capaz de aguantar cualquier susto, cualquier recesión, cualquier shock externo». -Ha llegado el momento de hacer balance de su paso por el Pastor. ¿Cómo ha cambiado la entidad en estos catorce años? -Es otro banco, mucho más eficiente. Hace catorce años, el balance era la mitad del actual y trabajaban en el banco 3.650 personas, frente a las menos de 3.000 que hay ahora. Hemos mejorado muchísimo. Por eso me voy tranquilo, porque está todo muy claro, muy coordinado: las líneas de dirección, las tareas, los sistemas de control... Dejo atrás un banco tremendamente sólido. Pero, también me voy con pena. Pena porque le tengo mucho cariño a la familia Arias, hacia la que siento un gran agradecimiento, y a muchos de los integrantes del cuerpo directivo. Las personas cuentan mucho. -¿Por qué ha tomado la decisión de dejar el banco? -Me doy cuenta de que al cabo de catorce años en una institución, el valor añadido de uno, sus aportaciones, tienen cada vez rendimientos decrecientes mayores. Hay veces que realmente es necesario cambiar, más aún si uno se encuentra con una buena oferta. -¿Cuál ha sido el momento más difícil de su paso por el Banco Pastor? -En el año 1994 tuvimos pérdidas importantes en una operación con derivados que nos acarreó muchos disgustos. En parte fue un problema de control, pero también de la actitud de un trader que se lanzó sin conocer realmente a fondo el mercado de derivados. Desde entonces, los sistemas de control de riesgos han mejorado de una forma tremenda. -¿Seguirá usted al frente del Instituto de Estudios Económicos de Galicia? -Sí, no me quiero desligar ni de la familia Arias, ni de Galicia. Además, creo que la labor que estamos haciendo en el instituto es positiva. Creo que estamos aportando mucho al conocimiento de los temas económicos tanto en el ámbito del sector privado como en el público y también en las universidades. -Su entrada en el consejo del SCH junto a otros dos consejeros independientes se enmarca en un nuevo proyecto de código de buen gobierno para dotar al banco de mayor transparencia. ¿Qué importancia tienen estos códigos en un momento en el que la confianza en la gestión empresarial se ha visto quebrada por casos como el de Enron o Worldcom? -Hay que reconocer que los mercados han funcionado con rapidez, haciendo pagar un alto precio a aquellas empresas, auditores y analistas que han cometido delitos, abusos o errores y que los reguladores se han apresurado a modificar sus modelos contables y a ser mucho más estrictos con los sistemas de gobierno de las empresas. Se han dado cuenta de que la mejor forma de conseguir un buen gobierno corporativo es tener un consejo de administración con mayoría de escépticos independientes. Pero, también es verdad que han pagado justos por pecadores y eso no es bueno. Ahora la desconfianza es generalizada y lo que hay que hacer es mejorar y demostrar que se está mejorando el gobierno de las entidades. -¿Dejará usted el puesto que tiene en el consejo de Fenosa en representación del Banco Pastor? -Eso se decidirá en el consejo que celebrará la eléctrica en A Coruña el próximo día 24 de julio.