Las grandes compañías buscan fórmulas para que el terrorismo no frustre sus intereses

La Voz

ECONOMÍA

DOUG KANTER

Unos 3.000 expertos analizan en Nueva York la economía mundial a la luz de los atentados del 11 de septiembre La flor y nata de las finanzas planetarias cambió este año los Alpes suizos por la malherida Nueva York. El denominado Foro Económico Mundial inició ayer en la Gran Manzana su 32 reunión anual con el propósito -el oficial- de analizar los efectos de los atentados del 11 de septiembre en la economía internacional. De ahí que el encuentro se bautizara con el poético epígrafe «Liderazgo en tiempos frágiles: una visión para un futuro compartido». Supuestamente por todos.

31 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal Las cinco jornadas que reunirán en Nueva York a unos 3.000 empresarios, políticos, líderes religiosos y artistas vienen marcadas por las reverberaciones del movimiento antiglobalización y por el impacto de los últimos actos terroristas. La cita anual establecida hace más de tres décadas por el académico suizo Klaus Schwab sigue siendo un punto obligado para aquellos que desean establecer contactos, apurar oportunidades de negocio o, en fin, codearse con muchos de los cerebros que dirigen el destino económico del planeta. Por algo las empresas que se asocian al club de Davos -la localidad alpina en la que hasta ahora se venía celebrando el conclave- pagan una cuota anual de 25.000 dólares (28.750 euros) y 6.000 (6.900 euros) por cada asistencia. Todos juntos alaban los grandes y bondadosos beneficios del neoliberalismo, el sistema de libre comercio y la eliminación de barreras que pretende convertir los cinco continentes en una aldea global. Freno al terrorismo Pero en esta ocasión la inquietud generada por los atentados de septiembre ha puesto sobre el tapete la búsqueda de fórmulas para que el terrorismo no se interponga en el camino de las grandes corporaciones. «Un mundo más seguro: ¿Cómo conseguirlo?» Éste era el tema de uno de los primeros seminarios del foro. Allí, uno de sus participantes, el economista francés Alain Dieckhoff insistió en que la clave es construir una clase media fuerte, con la que «es más fácil tener prácticas y valores democráticos». Bill Gates, el fundador del imperio Microsoft; Paul OïNeil, secretario del Tesoro estadounidense, o el cantante Peter Gabriel serán algunos de los que se ocupen de discutir, además, vías para reducir las diferencias entre ricos y pobres. El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Kofi Anan, se ofreció a convertirse en la conciencia social del foro económico. Y en las calles que rodean el hotel Waldorf-Astoria, sede de las reuniones, miles de manifestantes se encargarán de recordar que no todos ven con buenos ojos las prácticas económicas vigentes.