Los italianos hacen el 3% de sus compras en la nueva divisa

La Voz

ECONOMÍA

TRANSICIÓN FUGAZ

03 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los datos que maneja Bruselas sobre la adaptación de los países de la Eurozona son esclarecedores. Si holandeses y franceses destacan por sus elevados niveles de utilización del euro, los italianos se sitúan en el polo opuesto, ya que sólo realizan el 3% de sus operaciones en la moneda comunitaria. Las razones que explican este aparente rechazo a la divisa única son tres: la escasa disponibilidad de billetes en los cajeros automáticos (hasta ayer el porcentaje de máquinas cargadas con euros apenas llegaba al 45%); la ínfima prealimentación de billetes y monedas entre los comerciantes; y la falta de entusiasmo que mostraron los ciudadanos transalpinos cuando se pusieron a la venta los euromonederos. Niveles exitosos en el resto de estados Otros países como Austria, Bélgica, Irlanda, España o Grecia se mantienen en torno a la media del 20% de operaciones realizadas en euros, un porcentaje que, a juicio de las autoridades comunitarias, representa un «éxito». En cualquier caso, y a pesar de que el nivel de utilización de euros no parece demasiado elevado, lo cierto es que Bruselas mantiene que las monedas nacionales desaparecerán en las próximas dos semanas. Respecto a la adaptación de los cajeros automáticos, otro de los indicadores que revela el grado de introducción de la nueva moneda, la UE sostiene que el 90% de la red comunitaria (unos 180.000 cajeros) operaban ya en euros el pasado día 2. Al margen de las numerosas colas que registraron los bancos y el desabastecimiento puntual en algunas oficinas (una tónica generalizada en la mayoría de los países de la Unión Monetaria), el incidente más destacado desde la entrada en vigor de la nueva divisa ocurrió, precisamente, debido a una avería técnica en la red de cajeros de Austria, que estuvo paralizada durante unas horas. El fallo generó un relativo caos en todo el país en un momento de especial sensibilidad y obligó al Gobierno a organizar un dispositivo especial para poner remedio a la situación.