Los comercios ya redondean al alza

ALBERTO MAGRO VIGO

ECONOMÍA

Algunos establecimientos han subido sus precios para obtener cifras redondas y psicológicas en euros a partir del 1 de enero Es la pregunta del millón de euros: ¿Provocará la nueva divisa que las compras se encarezcan por los redondeos? La respuesta oficial niega rotundamente esta posibilidad. El Banco de España, la Comisión Europea y el Gobierno insisten en que los precios no se saldrán de madre. Pero la calle piensa de otro modo. La ciudadanía teme pagar el pollo a precio de ternera, y la ternera a precio de centollo. Los redondeos son la mayor fuente de preocupaciones. Razones no faltan: la Organización de Consumidores advierte de que algunos negocios están subiendo ahora su mercancía para obtener cifras redondas en enero.

17 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Los comerciantes no quieren problemas con la nueva divisa. Algunos han optado por convertir su precios en cifras que, al ser transformadas en euros, terminen en cero o en cinco, para facilitar las operaciones a la hora de dar la vuelta. Esta práctica puede provocar que las compras se encarezcan por culpa de redondeos abusivos. Esta opción es más que una hipótesis. Los informes de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) han detectado comportamientos de este tipo entre comerciantes y hosteleros. Y no son los únicos. Un paseo por las tiendas de cualquier ciudad gallega corrobora la denuncia de los colectivos de consumidores. «Tres pesetillas» más caro Un ejemplo: una céntrica panadería de Vigo cobra la barra de pan integral a 83 pesetas, y el bollo a 58 pesetas. Estas extrañas cifras tienen su porqué. Al traducir a euros, las 83 pesetas equivalen a 50 céntimos, y las 58 se corresponden con 35 céntimos. Preguntada al respecto, la panadera aseguró que sólo había subido «tres pesetillas», que además contribuirán a que los cambios sean más fáciles a partir del 1 de enero. Más ejemplos: una popular cadena de pizzas cobra por cada ingrediente adicional las mismas 83 pesetas, para que se conviertan en 50 céntimos con el euro. En este caso, la operación no daña el bolsillo de los amantes de la pizza, ya que cada ingrediente costaba antes 90 pesetas. Esta empresa ha elegido la comodidad, y la conjuga con el respeto a los precios establecidos. Según la Organización de Consumidores y Usuarios, esto es habitual entre los restaurantes de comida rápida, que apuestan mayoritariamente por precios psicológicos redondeados a la baja. Subida del 0,2% Los mismos trucos se suceden en zapaterías, tiendas de ropa, mercerías y bares. Pero en la mayoría de las ocasiones, los empresarios responden que han logrado cifras redondas en euros calculando los precios a la baja. La presidenta de los comerciantes del Calvario, en Vigo, insiste en estas explicaciones: «Esta vez incluso tenemos miedo de subir un poquito, como se hace siempre a principios de año, para que los clientes no desconfíen». Sea como fuere, hace dos meses las instituciones europeas y los gobiernos garantizaban la estabilidad en los precios. Ya no las tienen todas consigo. La semana pasada, el Banco de España anunció una subida de los precios de entre el 0,2% y el 0,4% como consecuencia del euro. ¿Y qué opción le queda al consumidor en esta batalla de precios? La mejor salida es aprovechar la competencia. El Ministerio de Economía recomienda a los ciudadanos que cambien de establecimiento si observan que les cobran más de la cuenta. Una regla aparentemente sencilla de aplicar, salvo que haya que recorrer diez manzanas hasta la siguiente panadería por «tres pesetillas».