La crisis de confianza que atraviesa el sector tiene su origen en el elevado endeudamiento adquirido tras las subastas de UMTS Las grandes operadoras de telecomunicaciones europeas han desembolsado en los dos últimos años casi 20 billones de pesetas para hacerse un hueco en la llamada telefonía de tercera generación (UMTS). A inversores y analistas no les salen las cuentas. Difícil es rentabilizar una inversión de esas características cuando todavía no hay usuarios para el servicio, pero todavía lo es más cuando la tecnología necesaria para ofrecerlo sigue siendo, hoy por hoy, una quimera. Esa crisis de confianza en el sector ha restado 180 billones de pesetas al valor de mercado de las operadoras en el último año.
07 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La caída de la capitalización -valor de mercado- de las grandes operadoras europeas supera con creces lo pagado por las licencias UMTS, ya que el desembolso realizado en las subastas de los ocho grandes países europeos ronda los 20 billones de pesetas. A esta cantidad habría que añadir el coste del despliegue de la red, cifrado en torno a un billón de pesetas. Con todo, la deuda adquirida por las compañías se acerca a los 40 billones. Una carga demasiado pesada a juicio de los inversores, sobre todo, porque la telefonía de tercera generación no acaba de llegar. ¿A qué se debe el retraso? La tecnología UMTS está disponible, pero ni mucho menos preparada para su uso masivo. Las operadoras han llevado a cabo el despliegue de la llamada generación dos y medio, o GPRS, pero tampoco se han difundido los celulares de este tipo en el mercado. ¿Cuál es la situación de Telefónica? La operadora española concurrió a algunas de las subastas de UMTS más caras de Europa, como la alemana. Además, en España, el territorio donde es dominante, tiene que pagar anualmente una elevada tasa por disponer del espacio radioeléctrico, fórmula que decidió el Gobierno para no perder recaudación, tras haber adjudicado las licencias a un precio calificado por los analistas de irrisorio. ¿Por qué la operadora española está sufriendo una penalización algo menor que sus competidoras europeas en Bolsa? Telefónica tiene una fuerte cuota de negocio doméstico y, por ahora, la defiende bien. Así lo demuestran las cuentas del primer semestre, presentadas esta semana. Su compromiso inversor en Europa se está viendo atenuado por los acuerdos para compartir infraestructuras. Pero, la compañía española tiene su punto flaco en la debilidad de la coyuntura latinoamericana. ¿Se está poniendo algún remedio a la situación? Los Gobiernos están autorizando a las compañías con licencias UMTS a compartir infraestructuras de red, lo que, en adelante, reducirá sensiblemente los gastos. Mientras tanto, la coyuntura económica ha empeorado, la telefonía móvil convencional ha alcanzado un punto de madurez y el sector se contagia por el mal momento que atraviesan los fabricantes de celulares. Cada día se producen nuevos anuncios de recortes de beneficios y despidos masivos.