MANUEL V. SOLA PUNTO «GA»
29 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En 1990 el sector lácteo gallego estaba a punto de caramelo: atrasado y dividido, pero intensivo en materia prima de calidad. Cuando los pastos gallegos recibían las primeras incursiones internacionales (Nestlé, ULN, President...), un grupo de ejecutivos de nuevo cuño, ganaderos y políticos con visión de país clamaron por la concentración. No hubo tal. El Gran Grupo Lácteo Gallego es famoso por no haber existido nunca. En su lugar nacieron empresas subvencionadas, como la propia Celta, se sanearon otras (Leyma, Larsa) y todas cayeron como moscas en manos de compañías foráneas. La leche gallega sigue estando hoy tan blanca y radiante como hace diez años. Pero se ha cansado de esperar por el pretendiente gallego que nunca llegó.