Varias señales de alarma

La Voz

ECONOMÍA

12 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Al margen de motivos estructurales (la armonización fiscal no avanza) y políticos (Consejo de Economía de la UE y Banco Central Europeo andan a la greña), hay cuestiones reglamentarias imprescindibles para que la UE sea tierra de inversiones y que la Comunidad no ha resuelto. Por ejemplo, ¿qué estadounidense o japonés va a invertir en empresas de una zona económica cuyos gobiernos no han podido regular las opciones de compra de acciones (OPA)? Situación novedosa La emigración de capitales no es la única señal de alarma. El aumento del paro en Alemania, el bajón de los pedidos industriales y la elevada tasa de inflación de Holanda demuestran que la zona euro acusa extraños desequilibrios. Extraños porque, según los expertos, todo obedece a una situación novedosa, pues es la primera vez que doce países renuncian a su divisa y ponen en marca una zona monetaria. A medida que se acerca el día D, el 28 de febrero del 2002, aumenta la incertidumbre. En economía y a la hora de invertir, el miedo también es libre. Socio rico en apuros Holanda es el socio rico que peor asimila el euro. Hay datos modélicos de su economía: el desempleo es menor del 5%; el crecimiento del PIB entre 1998 y 2000 superó el 4% -sólo Irlanda y España mejoraron ese dato-, y las alianzas comerciales internaciones tienen un poderío comparable a las de las grandes potencias, motivo por el que Holanda se especializó en la manufacturación y nacionalización de productos de las Antillas, de Indonesia o el sur de África, donde sus multinacionales disfrutan de una posición envidiable. Pero la implantación del euro -amén de liquidar el florín- ha reducido el ritmo de negocio y el crecimiento del PIB (la previsión es del 2%) y ha disparado la inflación. ¿Por qué? La debilidad del euro, unida a la desmedida fortaleza del dólar, ha restado competitividad a las ofertas neerlandesas.