Los afectados gallegos de Gescartera se ocultan

La Voz

ECONOMÍA

JUANMA FUENTES EN DIRECTO Mínima asistencia a la asamblea celebrada ayer en Vigo

28 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

DICAE, la organización de consumidores que defiende los intereses de los cientos y posiblemente miles de ciudadanos que han perdido sus ahorros en Gescartera, no se sorprende por lo ocurrido. Fernando Herrero, que ha viajado ex profeso desde Madrid, y la abogada viguesa Nuria González, exponen su planteamiento a los presentes. Es una reunión abierta a la prensa y de no ser así les bastaría cualquier cafetería. Son pocos, pese a algunas incorporaciones sobre la marcha. Herrero tiene una explicación. Es la octava asamblea que celebran en distintos puntos de España y la cuarta con escasa asistencia. «Las de Madrid, Cuenca, Sevilla y espero que en la prevista para hoy (por ayer) en Jerez de la Frontera estuvieron muy concurridas; en cambio en Valladolid, Salamanca y Ciudad Real ocurrió lo mismo. Responsables y comerciales de Gescartera aseguran a sus clientes que han reclamado ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores y que sólo resta esperar. Cada uno puede hacer lo que quiera pero encargar la recuperación del dinero a los que lo han perdido no parece que sea la vía más adecuada», predice. En cualquier caso, 750 afectados de toda España les han encargado que les representen. La posibilidad de seguir la senda de Gescartera es planteada por una mujer que se reconoce perjudicada. Ha hablado con la sociedad pero no tiene claro que hacer. También tiene prisa por recibir una explicación para irse a la playa. Muy profesional, Herrero desgrana las condiciones de Adicae. «Somos una organización de defensa de los consumidores, independiente y sin ánimo de lucro». No llega a decirlo del todo pero apunta que es el camino más eficaz y además económico. Sólo es preciso hacerse socio (4.800 pesetas de cuota anual y otras 5.000 de entrada) y por el asunto Gescartera se les pasará una cuota extraordinaria única de 18.000 pesetas. A cambio dispondrán de defensa jurídica. Finalizado el encuentro los escasos asistentes reciben una hoja informativa y otra de inscripción. Una mujer, María, 36 años, vence sus temores y cuenta su caso al periodista. «Hace un año que entregue a Gescartera mis ahorros, un millón de pesetas. ¿Motivo? Por amistad con el responsable de la entidad...», se lamenta. «Y lo peor es que le comí el coco a mi hermano pequeño que hizo lo mismo con todo lo que tenía, medio millón de pesetas». Al enterarse del agujero se puso en contacto con el responsable de la entidad en Vigo «pero dice que a él también le pilló de sorpresa, que no sabe nada». María está convencida de que muchos han sido pillados también por amistad: «Por ejemplo ese», dice señalando a un conocido arquitecto vigués.