«Resaca» tranquila en las terminales aéreas gallegas

La Voz

ECONOMÍA

Los vuelos de Iberia en Galicia sólo se vieron afectados por la niebla Jornada de «resaca» en los aeropuertos gallegos. Tras una noche de tensión y llamadas telefónicas, la tranquilidad y la niebla marcaron la jornada de ayer en los aeródromos de Galicia. La suspensión del paro de Iberia sólo cogió por sorpresa a algunas decenas de pasajeros, que se presentaron en Peinador, Lavacolla y Alvedro a primera hora para cambiar sus billetes.

13 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En un amanecer gris, el espacio aéreo gallego vio la luz. Las noticias de la noche del jueves hacían temer una jornada caótica en los aeropuertos de Galicia. Sin embargo, por una vez, la absoluta normalidad fue la noticia del día. Los vuelos programados por Iberia en Galicia llegaron a su destino, salvo una excepción motivada por las habituales inclemencias climatológicas. Ni colas, ni nerviosismo, ni descontrol. Únicamente unas decenas de pasajeros, sobresaltados por la guerra entre Iberia y sus pilotos, se presentaron a primeras horas de la mañana para cambiar sus vuelos. «Al principio vino bastante gente para optar por otra compañía, pero conforme iban conociendo la vuelta a la normalidad mantenían sus billetes con Iberia», explicaba uno de los trabajadores de Spanair en el aeropuerto de Peinador. A las diez, el caos había quedado atrás. Los problemas de la noche, con los servicios de información colapsados por las llamadas, se tornaron preocupación por la lluvia y la niebla, que obligaron a cancelar un vuelo de Madrid a Santiago y a trasladar otro desde Lavacolla a Alvedro. «Nosotros llamamos a las seis de la madrugada para saber si nos devolvían el dinero del billete o nos encontraban otro vuelo; entonces, recibimos la sorpresa», explicaba satisfecha Lourdes Gómez, en Lavacolla. Mientras tanto, las víctimas de esas llamadas, los trabajadores de los aeropuertos, se enfrentaban a una nueva jornada con la resaca telefónica de la noche aún reciente. «Hasta las dos de la madrugada el teléfono no paró de sonar. Después, absoluta normalidad», aseguraba el director del aeropuerto de Vigo, Julio Estévez. Los más impacientes fueron los que comenzaban sus vacaciones. «Yo he venido a adelantar mi viaje, por si acaso. Tengo billete para ir a Menorca mañana, pero prefiero irme antes, no vaya a volver la crisis y me quede sin vacaciones», comentaba preocupado Alejandro Gómez, ante la oficina de Iberia en Peinador. La nota de color del día la pusieron en Alvedro el presidente de Ecuador, Gustavo Noboa, y su amplísima comitiva. Poco antes de las nueve de la mañana, cerca de veinte vehículos, escoltados por la Guardia Civil de Tráfico llegaban a toda velocidad al aeródromo coruñés, después de que la niebla hubiera dejado en tierra el vuelo que salía de Lavacolla. Otros se tomaron los ya acostumbrados retrasos aéreos con buen humor. «El único reproche que tengo que hacerle a Iberia después de lo que ha hecho es su comida, a veces muy muy buena, y otras realmente mala», bromeaba en Vigo Thierry, un joven francés.