FACTURA
11 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La Comisión Europea admite que la prohibición de las gasolinas con azufre tendrá un «importante coste suplementario» para la industria. Sin embargo, el Ejecutivo comunitario entiende que el beneficio que lograrán los consumidores -que iría parejo a la reducción del gasto en carburante, debido a los nuevos catalizadores- y la mejora de la calidad del aire compensarán los sobrecostes en la producción. Otra de las piezas en las que descansa la iniciativa de la Comisión es la cooperación con las industria automovilística para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Ahora bien, la propuesta del «no al azufre» obligará a las refinerías a realizar un procesado más amplio de las gasolinas, lo que supondrá un aumento de la emisiones de CO2. Bruselas admite este hecho, pero estima que el aumento de la contaminación será compensado por el ahorro en el consumo de los vehículos nuevos que, previsiblemente, rodarán por Europea en el 2011.