MANUEL FERNÁNDEZ LÓPEZ OPINIÓN
02 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Ayer igual que hace un año, cerca de un millón de trabajadores de la construcción pararon con motivo de una huelga general contra la incesante dinámica de accidentes laborales y la grave situación de inseguridad que se vive en las obras. Hemos oído hablar de planes, de incremento de la inspección y de fiscales especiales, pero la situación apenas ha variado. Las cifras permiten pocas interpretaciones: si 180 de cada mil asalariados del sector se accidentaron con baja en el año 1999, en el año 2000 fueron 184 de cada mil. Por eso, los sindicatos más representativos del sector, MCA-UGT y Fecoma-CCOO, hemos querido subrayar que el crecimiento económico de nuestro país no ha traído mejoras a los trabajadores. Por eso hemos convocado de nuevo a todos los empleados de la construcción para manifestar su más absoluta repulsa y para que quienes lo tienen en su mano -la Administración y los empresarios- establezcan las medidas necesarias: es imprescindible mejorar las inspecciones, e impulsar una intervención más activa por parte de jueces y fiscales. Resulta fundamental regular la subcontratación, reducir la temporalidad no causal, poner en marcha la figura del delegado territorial de prevención y establecer mecanismos que penalicen a los que incumplen la Ley de Prevención. Finalmente, debemos conseguir que los trabajadores de la construcción puedan beneficiarse de coeficientes reductores de su edad legal de jubilación, como otros profesionales expuestos a condiciones penosas de trabajo.