Portugal veta la venta de la brasileña Vivo a Telefónica

DPA

ECONOMÍA

La operación obtuvo el respaldo del 74% del capital social de Portugal Telecom que pudo votar en la junta, si bien el Estado luso la frenó.

30 jun 2010 . Actualizado a las 19:30 h.

Portugal vetó hoy la venta de la brasileña Vivo al grupo español Telefónica, haciendo uso de la acción de oro que posee el Estado luso en Portugal Telecom. La operación obtuvo el respaldo del 74% del capital social de Portugal Telecom que pudo votar en la junta de hoy, si bien el Estado luso la frenó. Portugal Telecom posee el 30% de Vivo, la mayor operadora de telefonía móvil de Brasil, con más de 53 millones de clientes. El gobierno de José Sócrates considera que la posesión de Vivo por parte de Portugal Telecom es de interés estratégico para su país. Telefónica y Portugal Telecom cuentan cada una con el 50% de Brasicel, que controla el 60% de Vivo.

En su intento por hacerse por Vivo, Telefónica elevó anoche su oferta a 7.150 millones de euros. Inicialmente había ofrecido 5.700 millones, que subió después a 6.500 millones.

El gobierno portugués frena así los planes de expansión del grupo español en Brasil. Telefónica pretendía fusionar Vivo con Telesp, su filial brasileña de telefonía fija, lo que la convertiría en la mayor operadora de telecomunicaciones de Brasil. La Unión Europea (UE) considera ilegal la acción de oro que el Estado luso posee en Portugal Telecom, por lo que no se descarta que Telefónica pueda iniciar una batalla legal.

Reacciones

Tras el veto de Portugal, las acciones de la operadora brasileña de telefonía móvil Vivo caían más de un 2% en la primera hora de cotización en la Bolsa de Sao Paulo. Los títulos preferenciales de Vivo descendían hoy hasta un 2,43% en el índice Ibovespa, el indicador de referencia del mercado brasileño.

La decisión del Gobierno socialista del primer ministro José Sócrates causó una gran sorpresa entre los accionistas, dada la oposición que ha manifestado la Unión Europea a la tenencia de acciones estatales con derechos especiales y más aún a su utilización práctica.

Vivo nació en abril del 2003, meses después de que la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) de Brasil aprobara la constitución de Brasilcel, con sede en Holanda y controlada en partes iguales por Telefónica y Portugal Telecom. Brasilcel tiene el 60% de Vivo, mientras que el resto del capital está en manos de accionistas minoritarios o se negocia en las bolsas de Sao Paulo y Nueva York.

Desde su creación, Vivo se ha mantenido como la empresa líder en Brasil, un atractivo mercado de 190 millones de habitantes en el que Telefónica y Portugal Telecom ven un futuro prometedor para su negocio puesto que el total de clientes de la compañía brasileña puede superar en los próximos años a la población de España y Portugal juntos. Según datos de Anatel de mayo, Vivo contaba con el 30,25% de los 183,7 millones de líneas móviles de Brasil.