Crónica | Renovación de los datos de rústica en Silleda Vecinos se quejan de la «caótica» situación que se produce a las horas que reparten las citas, que después tampoco asegura la atención en el día fijado al acumularse retrasos
09 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?l descontrol continúa para revisar los datos del catastro de rústica de Silleda. Las quejas vecinales se suceden ante la odisea que tienen que padecer para lograr ver el resultado de los primeros trabajos de actualización realizados a mediados del año pasado. El primer obstáculo que deben superar los afectados es conseguir una cita para ser atendidos. Los números se reparten a las nueve de la mañana y a las cuatro de la tarde. Son las horas de máxima tensión en el exterior de la nave situada en Área 33 en donde se encuentran los planos. Los vecinos se arremolinan a esas horas, en ocasiones superan el centenar, para tratar de lograr uno de los papeles. Explican que ante la falta de filas y organización, la única forma de asegurarse la cita es correr desde el portal hasta una segunda puerta para llegar primero ante los técnicos que los reparten. El resultado, más de un pisotón y múltiples empujones. Ayer por la tarde, incluso hubo alguna mujer cayó al suelo en medio del barullo. «A situación é caótica», afirmaba uno de los que ayer acudió a las cuatro de la tarde para tratar de conseguir un número. La situación se vuelve más difícil conforme pasan los días al aproximarse el final de la exposición de los trabajos ya que, según el anuncio oficial, concluye el próximo día 13 de enero. Algunos titulares, incluso estaban ayer a las siete y media de la mañana para conseguir un número para que le dieran la cédula con sus propiedades. Estos lo lograron. Eso sí, los que llegaron a las nueve ya se quedaron sin ellos. Pero el descontento es mayor porque, según indican los afectados, la cita no asegura la atención en el día fijado. Reparten alrededor de cuarenta números para la mañana y otros tantos para la tarde, con lo que, al no darle tiempo a atender a todos, el retraso se acumula de un turno a otro. Además, si después tienen que realizar reclamaciones, explican que tienen que volver a iniciar su odisea para conseguir un número para esta nueva cita. Esto genera un importante malestar, ya que algunos pasan varias horas y acuden en múltiples ocasiones hasta la nave de Área 33 para poder concluir todas las gestiones. Los vecinos apuntan que con unas filas diferenciadas para poder coger los números ya se solucionaría una buena parte de los problemas y se acabaría, por lo menos, con la situación caótica y de tensión que se registra a las nueve y a las cuatro delante del portal. La semana pasada ya había trascendido el malestar de muchos titulares, por lo que el alcalde, José Fernández, solicitó a la jefa de servicio de rústica del Catastro que se dotase más personal, puesto que además de las colas no coincidían los datos de las cédulas con los planos. El incremento trabajadores llegó justo al día siguiente, pasando de dos a cuatro, además de un operario más que fue enviado por la propia administración. Sin embargo, la situación sigue sin normalizarse.