HE TENIDO la oportunidad de participar en el maridaje de quesos y vinos gallegos, en un acto lúdico gastronómico incluido en Turisport, en Silleda, que contó con la presencia de personalidades y entidades relacionadas con ese mundillo. La unión era de dos: Queso tetilla con Ribeiro blanco, Arzúa con Monterrei, San Simón con Ribeira Sacra, Cebreiro con Valdeorras y Ulloa con Rías Baixas. Además, el Pan de Cea se unía a todas las parejas, en una especie de maridaje a tres, por aquello de que «con queixo, pan e viño, ándase o Camiño», con mayúscula, por el Año Santo. La acepción 2 de maridaje (DRAEL): unión, analogía o conformidad con que unas cosas se enlazan o corresponden entre sí, es la que mejor se ajusta a estas uniones, que supongo homo, por aquello de que queso, vino y pan son del mismo género. Fue una grata experiencia que sirvió para reencontrarme con el pan de Cea, que llegaba, al Maside de mi niñez.