La emoción marcó la llegada del bus con los ucranianos a Mouriscade
13 mar 2022 . Actualizado a las 20:40 h.Sonrisas cansadas, rostros entre la sorpresa y la emoción. Y lloro algún que otro lloro por los familiares que quedan atrás. Poco después de las seis de la tarde se cerraba en el albergue de Mouriscade el círculo iniciado cinco días atrás junto al viejo pabellón municipal de Lalín. El autobús fletado por el Concello para trasladar a la frontera de Polonia con Ucrania el material humanitario donado por los lalinenses regresaba repleto de vidas que huyen de esa atroz invasión a su país. Unas gotas de lluvia en un día gris recibían a los 48 refugiados ucranianos, 22 de ellos niños, en una tierra desconocida pero acogedora desde el primer minuto, donde deberán crear un nuevo hogar, quién sabe durante cuanto tiempo.
A las puertas del albergue les esperaban el regidor, José Crespo, junto a la teniente de alcalde, Paz Pérez, además del portavoz socialista, Román Santalla, y la concejala María Iglesias, así como efectivos de Protección Civil y Policía Local. Algunos vecinos se sumaron pero sobre todo cámaras de televisión dispuestos a plasmar el final de un viaje contado casi al minuto durante estos días en algunas cadenas. Tampoco faltaban los conductores de la empresa Meijide que hicieron posible ese incierto y a la vez esperanzador recorrido de 7.000 kilómetros por carretera. Antes habían parado a comer en Ponferrada, después de viajar toda la noche. Como comentaba Víctor Blanco, responsable de Protección Civil que participó en la expedición, «llegan cansados pero a la vez contentos, tuvieron en todo momento un comportamiento muy bueno, los niños con sus juegos y sin lloros cuando no dormían».
En Mouriscade, donde estuvieron estos días otros doce refugiados ucranianos recolocados este domingo en una vivienda cedida, hubo una pequeña recepción de bienvenida en la que no faltaron los aplausos, con unas palabras de cariño del regidor. No faltaron agradecimientos a quienes acompañaron a los ucranianos en el viaje, en especial a Paula Siwiec, polaca afincada en Lalín que regresó en el bus desde su tierra natal donde había ido a visitar a su madre. En el albergue pernoctan antes de ser distribuidas esas familias en sus nuevos hogares desde el lunes, en busca de una adaptación a esa nueva vida que una guerra les obliga a emprender lejos de los suyos.
Por otra parte, el Motoclub Lalín KMO promovió este domingo una ruta solidaria con varias decenas de moteros. Realizaron una ruta, además de desplegar una pancarta frente a la estatua de Loriga. Compartieron mesa y mantel, destinando parte de la cuota de inscripción en la comida para donarlos a la asociación O Mencer y que adquiera alimentos a repartir entre los refugiados.