En 35 años de trabajo pasó de un taller de 20 metros a tres naves con 12.000 y proyectos con soluciones innovadoras en todo el mundo
05 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Los trabajadores de Megodeza aprovecharon la celebración de la cena de empresa, la noche del viernes en el hotel Norat Torres do Deza, para festejar los 35 años de trabajo del propietario de la firma, Ramiro Mejuto. Ayer este rememoraba su trayectoria profesional. «Empecei en maio do 1986 na avenida de Bos Aires número 44 nunha habitación de 20 metros cadrados co piso de madeira e facíamos un pouco un pouquiño de todo, cadros eléctricos e instalacións como facían os demais competidores e fun enfocándome máis a parte de automatización, de instalacións, mantenemento, cousas máis distintas». Recuerda que «íamos a Portaglás a arranxarlle eses robots que traían de Alemaña, íamos a falar con eles (risas) porque viñan os esquemas, pero o que puña alí ninguén sabía».
Si hace 35 años, Ramiro Mejuto empezaba esta aventura empresarial en solitario, hoy pasó de aquellos 20 metros cuadrados a tres naves que suman 12.000 metros cuadrados (las dos últimas la antigua de Confecciones Guerra y la de Vidrio Norte que acaba de comprar) y proyectos en todo el mundo.
Mejuto apunta que «empezouse debaixo da terra». En 1992 nació Megodeza. En el análisis Plimsoll de Empresas frigoristas de España de este año, Megodeza S. L., ocupa la octava posición entre las 85 más grandes del sector en nuestro país y obtiene en el informe de esta consultora inglesa, el octavo puesto entre las entidades con mayor valor de mercado y se clasifica en el puesto 19 del ránking de compañías con el mayor índice de crecimiento pre covid. Por encima de ese octavo puesto, señala Mejuto, solo están multinacionales y que una empresa familiar como la suya esté ahí es un orgullo.
El recorrido por estas más de tres décadas de trabajo no fue fácil. Hablando de las crisis que vivió, Mejuto señala que «houbo épocas malas e peores, non sei porque non pode ser algo máis estable todo». Del 92 al 2006 tuvo socios y luego continuó de nuevo el solo. Explica que «cada día é un reto, o cansazo non existe, hai que tirar para adiante».
Cuentan con una plantilla de cerca de 8 personas pero «operamos unhas 140 persoas entre subcontratados, persoal de obras, etc.». Empezaron realizando trabajos por la zona y fueron ampliando. «Fóronnos chamando e nos íamos». En toda la historia de la empresa nunca tuvieron comerciales. Ayer Mejuto contaba que «seguimos igual, non atopamos, seguimos sen atopar, porque polo tipo de traballo, ás veces poderían saber algo máis de nos, pero tampouco damos para máis». Su apuesta siempre fue la innovación ofreciendo soluciones a la medida del cliente y creando la tecnología necesaria para hacerlo posible. La lista de proyectos que se creían tecnológicamente imposibles de realizar y que Megodeza hizo realidad es muy larga y abarca desde congeladores de atún rojo que alcanzaron temperaturas hasta entonces imposibles a secaderos de quesos alguno de un millón de kilos, que suman ya 62. Defiende que «cando te propós algo e lle pos empeño, sae» señalando que «o que non te podes é aburrir. Cuando puso en marcha la empresa «tiña 24 anos» y de momento no piensa en la jubilación. «Vou a falar co de arriba a ver si me da unha prórroga de 10 aniños si me a de levar aos cen que me leve aos 90 e me repita de 40 a 50. Voulle facer a proposta, a ver que pasa», bromea. Tiene tres hijas, tres nietos y una bisnieta y al preguntarle si el trabajo le privó del disfrute de la familia señala que «si o aproveitas, o tempo, estira». Su hija Cristina lleva años en la empresa y no le preocupa el relevo porque «o que interesa é que o negocio valga».
A sus clientes les agradece la confianza depositada con proyectos que conllevan una gran responsabilidad. Como ejemplo pone uno de los últimos, el encargo recibido para una bodega de Félix Solís en Valdepeñas con 40 metros de altura que albergará 125.000 barricas de roble de 225 litros cada uno, que suman 27 millones de litros. Megodeza aportará el sistema de acondicionado del aire y la humedad para que no merme el vino ni se estropeen las barricas, lo que supone hilar muy fino y mucho dinero en juego. En estos momentos trabajan en 18 proyectos importantes en distintos puntos de España y Portugal, sobre todo, con una larga lista de obras de mucha envergadura.
Llegado a estos 35 años de trabajo, Mejuto señala que «está un contento, da cena saia a xente rindo e pensas: a ver si non lles fallo». Su motor es no fallarles ni a ellos ni a todos los clientes que siguen confiando en Megodeza.