El vestíbulo del consistorio lalinense fue escenario ayer de la primera de las jornadas de Talento que sirvió ayer para escuchar las experiencias y las lecciones de vida de Susana Aguiar y Álex Moure, de Kálekoi; Ana y Diego López de La Molinera, Lucía Freitas de A Tafona y Carlota Iglesias del restaurante Cabanas.
José Antonio Rodríguez abrió las ponencias presentando el vivero de empresas del IES Laxeiro y que abrió el alcalde, José Crespo y cerró la teniente alcalde, Paz Pérez. El programa, enmarcado dentro de la estrategia Lalín Ssuma 21 y gestionado por Mónica Novas, pretendía poner en valor el talento local de Lalín con repercusión autonómica y nacional.
Los ponentes ofrecieron una semblanza de su vida y sus experiencias empezando de sus vivencias de niños y que fueron marcando sus caminos. Desde los programas de Arguiñano con los que aprendió a cocinar Lucía Freitas, a los contactos de toda la vida con los negocios de sus respectivos padres en el caso de Ana y Diego López y de Carlota Iglesias, pasando por los derroteros que llevó a Susana Aguiar y a Álex Moure a dejar sus respectivos trabajos como ingenieros en empresas, e de Aguiar diseñando ambulancias, para apostar por una vuelta a sus orígenes y al rural donde están sus raíces. Un camino empresarial que empezaron aprendiendo a hacer yogur para ir creciendo poco a poco. Si en algo coincidieron los ponentes fue en el trabajo y trabajo como fórmula. Un camino que no estuvo exento de dificultades. Los ponentes dieron a conocer también sus baches, sus malos momentos y la forma que encontraron de adaptarse e ir haciendo frente a las dificultades, algunas considerables como las derivadas el covid. Para Kálekoi fue la comercialización de la leche A2, que les abrió un nicho de mercado importante, al que seguiría la elaboración de kéfir.
Para El Cabanas fue la elaboración del cocido y el envío del plato a domicilio, envasado al vacío, que contó Carlota Iglesias, surgió de la petición de un cliente. Explicó que su hermano lo contó en La Voz de Galicia aprovechando un reportaje sobre el cocido y la repercusión fue, contó, un aluvión de llamadas y de peticiones que salvaron el negocio y que les permitió rescatar a los trabajadores del ERTE y contratar a más personal.
Tanto Iglesias como los hermanos López relataron la labor emprendedora de sus padres. Los de López primero en Argentina y luego en Lalín y los Iglesias con una cafetería, una jamonería y el restaurante desde el 2001, la formación de los tres y sus metas en este relevo generacional.