El inmueble quedó cerrado por todas sus fachadas con vallado metálico
06 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Ostentaba el cuestionable privilegio de acoger el mayor número de pintadas y grafitis entre los edificios de Lalín. Quizás en competencia con otro, aún en esqueleto, promovido en su día por la firma Eprovisa dentro del plan parcial de la Viuda. Hablamos del inmueble situado en la esquina de las calles Nuno Eanes -la antigua C- y Maruja Gutiérrez, que impulsó Construcciones Construsilva, aunque en la actualidad está cargo de su administradora concursal, Auren Concursal. Después de muchos tiras y aflojas sobre quién debía responsabilizarse de una serie de actuaciones para garantizar la seguridad del edificio, finalmente se ha procedido a bunkerizarlo e impedir cualquier opción de acceso no reglado a su interior.
La junta de gobierno local de Lalín había acordado el pasado octubre la ejecución forzosa de una serie de trabajos en ese edificio próximo al ambulatorio. Una decisión adoptada tras desatenderse por parte de Auren Concursal requerimientos previos, como representante actual de la propiedad del inmueble, para acometer esas medidas correctoras. Uno de los últimos en septiembre, aunque hubo otros, por ejemplo en abril. Ya entonces se advertía desde el Concello que, en caso de incumplimiento, podrían imponer trimestralmente multas coercitivas desde los 1.000 a los 10.000 euros.
Residencia de okupas
El progresivo abandono del edificio, que está prácticamente terminado, lo convirtió en caldo de cultivo para la acción de los vándalos. Hubo destrozos de todo tipo, desde puertas a ventanas o cristales, además de aparecer pintadas y grafitis por doquier. Encontraron acomodo en su interior desde personas sin hogar puntualmente de tránsito a okupas, además de albergar en más de una ocasión botellones. Acumulaba suciedad, inundaciones en la planta de garajes, puertas forzadas y problemas de seguridad que habían llevado al gobierno local a plantear en varias ocasiones la necesidad, ahora acometida de forma forzosa, de clausurar el acceso al interior ya que contaba con algún cierre provisional pero ineficaz. También se pedía la retirada de vidrios con riesgo de desprendimiento a la calles y conectar la escorrentía de agua interior del inmueble con el sistema de pluviales al causar problemas en las aceras a los viandantes.
La construcción de este edificio se gestó en noviembre del 2006, cuando se concedía licencia para construir en los números 33 y 35 de la entonces calle C. Quince años después nunca llegó a habitarse por la quiebra de Construsilva. Alberga 34 viviendas, locales y garajes que estaban pagados por numerosas familias. Incluso habían adelantado entre el 80 y el 100 % del valor de los pisos por una relación de confianza con la promotora, que entró en concurso de acreedores. Las movilizaciones y las demandas judiciales no surtieron por ahora el efecto de que se terminasen esas viviendas para su recepción.
En octubre del 2015 incluso se manifestaban los afectados en Pontevedra el día de una vista en torno a este caso. Pero hace ahora poco más de un año seguía sin cerrarse el proceso judicial, según explicaban desde la Sareb. Estaban en espera de que se cerrase para poder adjudicárselo de forma definitiva y poner la propiedad en venta. Por ahora eso sigue sin llegar, pero ahora al menos el deterioro se congela en espera de tiempos mejores.