«Veremos como vai todo porque nos quedamos só cos clientes de aquí»

El comercio cambia horarios de forma provisional para tantear la demanda


Lalín / la Voz

Los comerciantes estrenaron ayer el nuevo horario, contentos de al menos, poder mantener aún la actividad durante la mayor parte de la jornada, pero temerosos de lo que las restricciones tanto de movilidad como el cierre de la hostelería repercutirá en las ventas. La mayoría señala que las rebajas están siendo flojas, aunque hay quien está ya vendiendo la ropa de temporada porque las fiestas navideñas y la demanda de regalos dejó el establecimiento con menos mercancía y casi agotadas las prendas con descuentos.

En otras tiendas se quejan de unas rebajas que, consideran, tenderán a ser peores a media que avancen estas semanas a causa del miedo al coronavirus. Una comerciante apuntaba que «veremos como vai todo porque nos quedamos só cos clientes de aquí». Un temor que comparten muchos comerciantes.

Aunque hay quien se podrá mover por trabajo o aproveche que tiene que venir al médico o a realizar cualquier gestión necesaria para realizar compras no será lo mismo. Los comerciantes señalan que echarán mucho en falta a los vecinos de todos los municipios de los alrededores que se quedan confinados en sus respectivos concellos y que antes acudían a comprar casi a diario a Lalín.

Faltan también, apuntaba alguno, los que visitaban la localidad especialmente los fines de semana en esta época para degustar un cocido y que ya no vendrán.

Ayer todas las tiendas lucían cartel de estreno. Son los horarios provisionales que colgó cada establecimiento. No todos son iguales pero la mayoría siguen la tónica dictada por el Centro Comercial Aberto de la AED y fijaron el horario de atención al público de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 18.00 horas.

Haciendo un recorrido por las calles y las tiendas a prácticamente ninguno de estos carteles le falta el apellido de «provisional» que acompaña a la palabra horario. Y es que los comerciantes no tienen claro que ese horario se quede para siempre. Esperan a ver como evoluciona la situación y la demanda de la clientela. Hasta ahora, apuntan, «polas tardes xa non había moita xente». Una opinión que secunda la mayoría que también está convencida de que «cos bares e a hostalaría pechada a xente non vai saír e tentará arranxar todo pola mañá e facer todas as compras nesa franxa horaria». En otra tienda van mas lejos y consideran que «si la gente no tiene dónde salir y lucirse, no va a comprar ropa». En ese caso, como pasó en el confinamiento, las prendas para estar en casa ganarán de nuevo enteros.

Ecos diseña una campaña de San Valentín, con apoyo a la hostelería

La Asociación de Comerciantes de Silleda, Ecos, tiene previsto mantener la celebración de su campaña de San Valentín pese a las restricciones impuestas por Xunta y gobierno local al objeto de que «haxa alomenos algo de ilusión por algunha cousa», sentenció la presidenta del colectivo Yolanda Mato. La directiva de Ecos, que cerrará los pormenores de la iniciativa promocional en los próximos días, pretende llevarla a cabo en estrecha colaboración con el gremio de la hostelería local. «A idea que barallamos é a de sortear almorzos e ceas para levar para ás casas. Sería un xeito de fidelizar aos clientes pero tamén de botarlle unha man ao sector da hostalaría que vive un momento duro, coma o que nos está tocando tamén a nós».

El colectivo de comerciantes de Silleda ante la entrada en vigor de las restricciones, que se prolongarán hasta el 17 de febrero, apostó por mantener en su amplia mayoría aperturas de mañana y tarde; «algún adiantou un pouco a apertura pola tarde nunha media hora, pechando como está fixado ás seis, e só un par deles están facendo xornada seguida de nove da mañá a catro da tarde», explicó Mato. Para la presidenta de Ecos los comerciantes aprovecharán lo que resta de semana «para facer tanteo, ver como funcionan os horarios, analizar o fluxo de clientes e tomar unha decisión de cara ás tres semanas que restan».

La Plataforma del comercio reclama en Lalín exención de tasas y ayudas directas

La Plataforma en Loita polo Comercio y la asociación de comerciantes D de tendas reclama al Concello de Lalín la exención de tasas alegando que «non é xusto que teñamos que pagar o mesmo que calquera ano, cando a nosa actividade forzosamente se ve reducida por cuestións alleas ao sector».

Mañana viernes, en pleno, la corporación de Lalín aprobará destinar 500.000 euros a hostelería y comercio repartidos al cincuenta por ciento para cada uno de estos sectores. Los 250.000 euros que el Concello les otorga, apuntan, «para dinamización» les parece «unha esmola vista a situación que estamos vivindo». Piden que ese dinero se destine «a incentivar as compras mediante bonos de compra no comercio local ou outra iniciativa similar».

Desde estos dos colectivos insisten en que «o comercio vese desamparado» y demandan «un rescate urxente que contemple tamén axudas directas».

Relatan que en las diversas reuniones mantenidas por el Concello con los comerciantes estos, dicen, «propuxemos varias ideas» y señalan que «todas elas foron rexeitadas ou non se tiveron en conta alegando diferentes razóns».

Los dos colectivos anuncian que están valorando «esixir un informe xurídico á interventora municipal para que certifique os motivos polos que non son legais os bonos cando si que se puxeron en marcha noutros concellos».

Indican que «se non hai unha resposta clara por parte da Administración, nomeadamente do Concello», valorarán la celebración de acciones de protesta.

Recuerdan que el sector comercial lalinense está atravesando «unha situación crítica» y que «os diversos reveses desta pandemia están levando ao límite a moitos dos nosos establecementos sen que as medidas propostas ata o de agora polas administracións tivesen efecto na recuperación dunha actividade que xa con anterioridade ao coronavirus era de dificultade no comercio de proximidade», apuntan.

Repartir las horas de la jornada para mantener los turnos de dos empleados

En las tiendas, a cuyo frente se encuentra una sola persona, las cosas son distintas, pero hay tiendas que cuentan con más personal, muchas veces, dos personas, una en el turno de mañana y otra en el de tarde. Con la reducción horaria toca cambiar y hay quien optó por no cerrar a mediodía ganando esas dos horas de jornada que se recortan y manteniendo abierto el establecimiento de 14.00 a 16.00 horas que son las de descanso a mediodía para otros.

Son todos horarios de arranque porque, los comerciantes, están a la espera de ver cómo responde la clientela y hay quien está convencido de que si la gente no sale por las tardes acabarán teniendo solamente horario de mañana.

Creen que «a xente que ten que mercar, mercará igual sexa nun horario ou noutro», aunque alguno se plantea la posibilidad de que la clientela se reparta porque si todo el mundo va a la misma hora al supermercado hará quien quiera evitar las colas y vaya a lo largo de la tarde para evitar aglomeraciones. Algunas tiendas de alimentación, como es el caso de Embutidos Lalinense, adelantó a las 20.30 horas el horario de cierre. El mensaje de los comerciantes a los vecinos es una petición de apoyo al comercio local.

La hostelería afrontó ayer su primera jornada de cierre. La zona dejó muchos bares cerrados y otros abiertos con comidas y cafés para llegar que intentar aguantar el tipo o hacer, al menos algo de caja, pese a que la actividad no esté siendo demasiado importante.

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