Lalín ya huele y sabe a cocido

Los restaurantes se llenan de comensales atraídos por el plato rey


Lalín / la Voz

Con el otoño vistiendo los árboles y los termómetros bajando por el tobogán que nos dejó ya la primera ciclogénesis, las cocinas se llenan de nuevo de los olores de los platos de la nueva estación. En Lalín con o sin frío no hay quien se resista a un cocido y cada año la temporada se extiende más y más. Los restaurantes de la zona ya empezaron a servirlos y a ofrecerlos ya todos los fines de semana. Algunos ya cuelgan el cartel de «Hai cocido» a diario. Este fin de semanas locales como los del Cabanas y el Currás llenaron los comedores con comensales procedentes de diferentes partes de Galicia, especialmente de la costa pontevedresa y coruñesa, fieles a un plato rey que atesora ya el meritorio título en Lalín de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Pero en las mesas hubo también alguna pandilla y familias de vecinos de Lalín y de otros puntos de la comarca.

Los hosteleros están contentos con la respuesta a la temporada del cocido que está empezando a despegar. Señalan que las cifras no están siendo las mismas que las de otros años pero consideran que son mejor de las esperadas en estos tiempos de pandemia.

En el restaurante Cabanas señalan que sobre todo los fines de semana las mesas se llenan. Destacan las garantías de seguridad que se siguen escrupulosamente en los establecimientos.

Un cocido en Lalín tiene un ritual al que pocos estómagos y paladares se resisten. Pero si hay un plato que requiera compañía y cuánta más mejor es el cocido. Las restricciones y los protocolos derivados del covid-19 limitan y aquellos grandes grupos o familias se reducen y las mesas albergan menos comensales. Pese a todo al máximo de diez llegan muchas.

A los comensales de la zona se suman una mayoría de personas que se desplazan desde otras partes de Galicia. Una lista larga que incluye desde A Coruña o Ferrol a diferentes localidades y concellos de toda la provincia de Pontevedra junto con vecinos de Ourense. En La Molinera, Diego López, explica que «levamos facendo cocidos algo máis dun mes». El día 3 cerraron por descanso y volverán a abrir el día 18. Unas vacaciones «de feira a feira de Lalín» pero durante el tiempo que ya hicieron cocidos, apunta, «a cousa vai moi ben e está arrancando». La mayoría de los clientes, coincide, «son galegos de diferentes zonas».

Los meses de confinamiento y de cierre de establecimientos, las restricciones sanitarias por el aumento del covid-19 sufridas en Lalín hace unas semanas en un año sin fiestas fueron golpeando duramente a la hostelería que confía en la temporada de cocidos como tabla de salvación.

Diego López señala que «en Lalín igual temos sorte co tema dos cocidos». Un deseo que suscribe todo el sector de la restauración y todos los demás que viven del cocido. En el Currás empezaron a servir cocido los fines de semana hace unas tres y de ahora en adelante lo ofertarán ya a diario. En agosto hicieron muchos cocidos, la inmensa mayoría para personas de fuera de Galicia entre los que apuntan mallorquines, andaluces, catalanes y madrileños, sobre todo.

Alberto González: «Estamos facendo máis cocidos para levar para a casa que outros anos»

El coronavirus no frena el ansía de cocido. Alberto González del restaurante Currás explica que además de los que acuden al establecimiento este año «estamos facendo máis cocidos para a casa». Una demanda que va en aumento. Señala que «a xente comer, come igual e sae igual, aínda que o que si notamos é que as sobremesas son máis cortas». El cocido en Lalín, resalta, «é o pan de moita xente e malo será que non vaiamos tirando». De momento, la temporada arranca.

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