«A mí compradme una mascarilla para salir ya, o si no me hago una de muñecos»

Rocío Perez Ramos
R. Ramos LALÍN / LA VOZ

LALÍN

22 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

A estas alturas, el confinamiento se les está haciendo eterno a los niños. Primero es la novedad de no tener que madrugar, poder pasar más tiempo con los padres y hacer cosas juntos, pero a medida que van pasando los días la cosa se complica. Sonia Crespo y Ricardo Cacheda viven en Lalín y tienen dos hijos, Victoria de 9 años y Jesús de 14. Victoria es mucho más inquieta que su hermano y su madre cuenta que desde que el sábado oyó que a los niños los iban a dejar salir de casa ya no para.

Explica que «ella empezó ya a preparar la mochila convencida de que el lunes ya podía volver al colegio». Desde ese día, comenta, no para de pedirles que le compren una mascarilla y tras escuchar varias veces que no había les soltó que «compradme una mascarilla para salir ya o me hago una de muñecos». Por la mañana el padre les ayuda con las tareas escolares y por la tarde hacen actividades. Jesús, que cursa segundo de la ESO, hace los ejercicios de clase, estudia y pasa el tiempo con el ordenador. Su madre cuenta que «tiene varios libros que leer y pasa el tiempo con películas y juegos».

Como en muchas otras casas, el confinamiento se aprovecha para darle una vuelta a la casa, ordenar, tirar trastos y en su caso, hasta darle una mano de pintura a las paredes. Sonia apunta que «bailamos haciendo zumba y habla y juega con sus primos que están en Perú y en Venezuela. Como Internet va muy mal allí, se mandan mensajes de audio por WhatsApp». Tantos días de encierro hacen, dice su madre, que Victoria se altere más y que se peleen entre ellos por cualquier cosa. Lo que quiere Victoria es poder salir ya y preguntó si cuando pueda hacerlo puede ir con la bici o los patines, Lo que echan de menos es a sus amigos del colegio y de kung fu. Con los de clase hacen retos entre unos y otros para divertirse. A ella le tocó meter la cara en harina. A los padres les preocupa el regreso a las aulas porque creen que los estudiantes serán incapaces de guardar las distancias ni en el recreo ni en el comedor.