Los portavoces de los cuatro grupos rebatieron a Crespo y Cuíña le invitó al diálogo
30 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.El portavoz del PP de Lalín, José Crespo, abrió ayer el debate de la cuestión de confianza acusando al grupo de gobierno de tomarlos «polo pito do sereno» y echarle la culpa a la oposición y a los demás de «todas as cousas negativas desta corporación». Algo que achacó, en cambio, «a que teñen un goberno débil, non por culpa do PP», sino a un problema interno, dijo, y a desavenencias entre los cuatro grupos que lo forman. Opinó que «cando un quere negociar non se lle pode tomar o pelo o outro» y que cuando se propone algún tipo de trato hay que cumplirlo.
Los discursos de ayer, unos días después del pleno de los presupuestos, no variaron las posiciones de la oposición. PP y el concejal no adscrito no cambiaron el voto, pero tampoco su opinión respecto al cuatripartito.
Unas palabras que rebatieron por cuatriplicado cada uno de los portavoces de los grupos del gobierno, y a las que sumaron, para cerrar, las del alcalde, Rafael Cuíña. Mientras el PP esgrimía «o 1,5 millóns de euros que quedaron sin gastar en rural, parques e xardíns, servizos sociais ou deportes» y acusaba al gobierno local de «non facer nada cos proxectos que tiña o PP» y ser «de populismo extremo» actuando con «prepotencia coa oposición», los portavoces de CxL, PSOE, BNG y Apac defendían las bondades de un presupuesto del que Teresa Varela destacaba la aportación para el Dusi que se traducirá en 6,2 millones a invertir en Lalín.
La concejala de Facenda argumentó que el borrador del presupuesto y el definitivo eran iguales, que lo único que no iba era la regularización catrastral porque no tenían datos de los ingresos que podría suponer y que era un presupuesto «cadrado» y elaborado por los técnicos.
Corregir errores del pasado
El portavoz del PSOE, Nicolás González Casares, defendió que cuando tenían mayoría Lalín fue «dos primeiros concellos de Galicia en traer os presupuestos». Reivindicó la «xestión responsable» del gobierno que dedicó, dijo, parte de esos presupuestos a «correxir erros do pasado», destacando el arreglo de la Ronda Este y la adquisición del párking.Unas inversiones a las que también aludió Teresa Varela.
Francisco Vilariño, portavoz del BNG, acusó al PP de no pararse a mirar un presupuesto que considera refleja «a maior baixada de impostos da historia» y el más elevado desde el 2012 y que incluye el pago de la antigüedad a los trabajadores. Un tema, el de la plantilla, que González Casares tildó de bomba de relojería dispuesta por el PP para detonar.
El edil nacionalista acusó al PP de «embarrar o campo político» y señaló que «nos sentamos a negociar con vostedes sen liñas vermellas, sen ningún orzamento pechado e vostedes fixeron cero propostas».
El proceso de debate de los presupuestos fue también objeto de discusión. En lo único que coincidían unos y otros fue en achacarse mutuamente interés por negociar. El gobierno decía al PP que se sentaron para decir que no se sentaban y los populares al gobierno que se sentían engañados aludiendo a un cambio de un borrador y acusando al gobierno de tramposos.
Juan José Cruz, por su parte, recordaba que con él no se quiso sentar nadie, dijo que tuvo que acudir a la Valedora do Pobo porque no le dejaban hacer fotocopias, que le dieron de baja la tarjeta de teléfono y la línea de datos. El concejal no adscrito calificó el gobierno local como «un nido de rencor de cómplices que se inmola por Rafael Cuíña», se quejó de falta de respeto hacia el y lanzó acusaciones contra varios miembros del gobierno calificándose a a sí mismo como «un tránsfuga ético» que «loita pola democracia», considerando que el actual gobierno había convertido el Concello «nun niño de rencor» dedicado a «vingar o pasado».
Defensa de una alianza cuya línea de flotación rompió el concejal no adscrito
Los portavoces de los grupos de gobierno incidieron en la defensa de su alianza. Una unión de un «goberno de integración polo cambio cunha folla de ruta común», en palabras del portavoz socialista, Nicolás González Casares, que estaba sufriendo «o embate da oposición» y la unión a ella «dun concelleiro tránsfuga». Los acusó de «corromper a vontade dos veciños de Lalín» y de protagonizar «una anomalía que nos trae aquí».
La defensa más encendida la hacía la portavoz de Apac, Lara Rodríguez, en sus tres intervenciones, subrayando que «nos gusta moito facer historia, estou orgullosa de facer historia fai dous anos e seguimos loitando por ese cambio». Un cambio que tumbó, señaló, «a un goberno de 25 anos» y que tildó de «personalista, caciquil, clientelar e de dereitas». Defendió que «estou nunha posición moi diferente ao PP, non somos a dereita e seguirei loitando polo cambio porque é no único no que creo».
La concejala de Apac echó en cara al PP la falta de enmiendas al presupuesto y Crespo indicaba que «non nos enmendamos para que sean donos deles». Los grupos de gobierno defendieron el único afán que les une, que era -indicaba Lara Rodríguez- estar unidos «para gobernar a cidadanía» porque «somos a alternativa o que había» y acusaba al PP de pedirle «que nos cortemos nas redes sociais», mientras que los populares y Juan José Cruz rebatían esa unión recordando episodios como las desavenencias entre BNG y Apac cuando estos últimos no apoyaron la aprobación de una dedicación exclusiva para Francisco Vilariño.