El comercio de Lalín se rinde al Viernes Negro pero solo por un día

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

LALÍN

ROBer Amado

Algún comercio extiende los descuentos a una semana pero sin instaurar las rebajas

22 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Lalín se rinde al Viernes Negro pero la mayor parte del comercio local limita los descuentos a único día y, en casos muy excepcionales, a una semana. La mayoría huye de aprovechar la celebración para iniciar ya de forma anticipada las rebajas. Alegan que hacerlo sería disparar contra sí mismos y matar una campaña de invierno que realmente empezó hace una semana, cuando los termómetros bajaron a temperaturas propias de esta época del año.

Si hace unos años el recurso más usado para intentar incentivar las ventas eran los descuentos, en las últimas temporadas el comercio ha pisado el freno después de una carrera imparable que hizo que algunas temporadas hubiese pocas fechas sin que en los escaparates colgasen los carteles de descuento.

Ayer en Lalín, a pocos días para el Vernes Negro, los escaparates que anuncian esa fecha se cuentan prácticamente con los dedos de una mano. Son los que extienden los descuentos a lo largo de toda la semana, o alguno incluso que empezó ya la pasada con rebajas en algunos productos. Los descuentos van del 20 al 50 % en distintos productos.

Los establecimientos asociados al Centro Comercial Aberto (CCA) de Lalín se suman a las actividades organizadas para el viernes que incluirán como en anteriores ediciones un amplio abanico de actividades.

La iniciativa será presentada estos días y los comerciantes prefieren este ano no adelantar acontecimientos y evitar anuncios muy anticipados como en anteriores ediciones. Ayer en las tiendas algunos explicaban que la semana está arrancando floja porque los consumidores esperan a los descuentos y que la clientela piensa que para que va a comprar algo ahora si esperando al viernes puede adquirirlo más barato.

Resistirse al Black Friday no es una opción. Al menos eso es lo que piensa la mayoría. Explican que son tendencias que se van extendiendo y van calando en la sociedad. Lo mismo pasó con Halloween y aunque aquí no tengamos Día de Acción de Gracias, nos apuntamos al Viernes Negro (que en Estados Unidos se celebra el día después de Acción de Gracias) y al fin de la iniciativa que es dar el pistoletazo de salida a las compras navideñas ofreciendo suculentos descuentos.

Sin matar la Navidad

Lo que no se quiere hacer es matar la campaña de Navidad. Entienden que una cosa es ofrecer descuentos un día concreto y otra es ya instaurar las rebajas cuando aún queda mucha temporada por delante y todo el mes de diciembre, el de mayores ventas del año. Sobre todo teniendo en cuenta que aunque la tradición de los Reyes Magos aún aguanta con cierta fuerza en la zona, hace años que Papá Nöel le ganó gran parte del terreno y, al menos, en cuanto a regalos infantiles se refiere, es ya hace mucho el rey.

En cuanto al Viernes Negro, los descuentos pocas veces incluyen toda la mercancía de la tienda.

En algunos casos son para una selección de prendas o un tipo de producto en concreto. En alguna tienda de ropa donde ya está colgado el cartel las rebajas no incluyen la ropa de fiesta, que se empieza a vender ahora para Fin de Año y el resto de las festividades navideñas, ni las prendas de nueva colección.

Algunos comercios tienen ya aguardando en el almacén las primeras prendas de primavera-verano.

El tiempo marca la pauta en las ventas y este año, de nuevo, el frío llegó con retraso

Al igual que los primeros días de sol nos animan a comprar las primeras prendas de primavera, los primeros fríos invitan a estrenar un jersey y a aprovisionarse de abrigos y bufandas. El tiempo influye y mucho. En las tiendas lo saben y en estos últimos años las estaciones no se rigen por el calendario y van cada vez más a su aire.

Este año de nuevo el frío llegó tarde. El mes de octubre y parte de noviembre las temperaturas fueron más que benignas y hacían pensar más en el verano que en el otoño. En algún comercio de Lalín que con el calor «a xente non sabía moi ben que mercar». Por un lado porque a esas alturas del año adquirir alguna prenda ligera podía hacer pensar que le íbamos a dar poco uso porque el frío tenía que estar al caer y tampoco nos motivaba. Ahora tenemos las temperaturas normales de esta época del año, pero como comentaba ayer alguna comerciante «levamos so unha semana».

Poco tiempo para unas ventas que acaban de despegar como quien dice. Algunos se quejan de eso y otros consideran que las ventas están bien. La ventaja dicen, es que cada año, la frontera entre una temporada y otra se disipa más y las colecciones se alimentan en gran parte de prendas de eso que llamábamos entretiempo y que valen para casi todo el año. Una circunstancia a la que se añade el hecho de que en las tiendas ya no solo hay dos colecciones al año sino una rotación continua de prendas con novedades cada poco tiempo. Una fórmula testada con éxito por las grandes cadenas y cuya estela sigue el resto.