Una intensa granizada pilló por sorpresa a muchos vecinos en la zona en una jornada de quince grados de diferencia térmica y también lluvia
11 abr 2014 . Actualizado a las 08:00 h.Un ruido atronador sacó ayer a media tarde a numerosos vecinos a las ventanas o directamente a la calle. Una intensa granizada, poco habitual en primavera, se prolongó durante diez minutos seguida de una lluvia torrencial. Las bolas de granizo además tenían considerables dimensiones. «Parecían moedas dun euro», comentaba asustada una lalinense mientras intentaba guarecerse bajo un paraguas. Y suerte que tenía porque a otros les pilló el pedrisco en manga corta, en una jornada donde se pasó de la lluvia al sol para terminar con granizo y más precipitaciones. Había que lamentaba la pérdida de frutas que acarreará la granizada. En Lalín, el GES tuvo que actuar en la rúa do Rodo y en la zona de la plaza de abastos donde la riada posterior levantó las tapas de las alcantarillas.
En cuestión de segundos un manto blanco comenzó a cubrir calles y vehículos en localidades como Lalín y A Estrada. El pedrisco repiqueteaba con fuerza, ralentizando además la circulación por los cascos urbanos además de en la red viaria. Una inusual granizada inmortalizada por decenas de personas que se convertía además en tema del día en las redes sociales.
La tormenta de piedra y agua supuso el colofón a una jornada de contrastes. Según los datos de la estación meteorológica de Mouriscade, la diferencia térmica ayer hasta las 20.30 horas fue de hasta quince grados. La temperatura mínima fue de ocho grados con máximas casi estivales de 23 grados.