Reportaje | Un lalinense, en el piso contiguo al destruido en Portosín Ricardo Vázquez contempló desde Lalín por televisión cómo la explosión destruyó su cuarto
16 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Ricardo Vázquez tuvo mucha suerte el pasado fin de semana. Hacia las dos y media de la tarde, su móvil recibía muchas llamadas de sus compañeros y vecinos de Portosín, interesándose por su estado. Y es que el piso donde reside desde hace cinco años y medio pega pared con pared con el domicilio destruido por una explosión de gas. Su habitación está al lado de la cocina donde se produjo la explosión y quedó seriamente dañada: «Foi unha sorte que me pillara en Lalín, porque ao ser sábado era fácil que estivera no piso: ademáis estuven enfermo, así que podía estar alí na cama. Cando me chamaron por teléfono, o primeiro que preguntei foi pola xente do edificio, por ver se había feridos, porque os meus veciños teñen dous fillos, e tamén os dos outros pisos». La situación en que quedó el cuarto muestra a las claras la virulencia de la explosión: «As primeiras imaxes que vin foron na televisión, pola noite: vin aos bombeiros traballando desde a miña habitación, foi unha sensación extraña». Más lo sería aún al día siguiente, cuando acudió a Portosín y se encontró su antiguo armario empotrado repleto de cascotes de la pared destruida por la explosión. También su cámara de fotos, sus libros y otros recuerdos personales como fotografías se habían destruido, al igual que el mobiliario. Vázquez, que es profesor de Educación Física en el IES San Alberto de Noia, estuvo durante esta semana yendo y viniendo a Lalín. Pero volverá a su piso alquilado en Portosín tan pronto se arregle el suministro de electricidad -deberá desconectarse el paso a la habitación destruida- después de que el martes le dieran de nuevo agua: «Vou sellar a que era porta da miña habitación, para aislala do resto do piso, e poderei vivir con normalidade nas outras habitacións», aunque señala que el piso «ten grietas, como no resto do edificio». Ricardo Vázquez comenta que las débiles paredes ayudaron a que no se viese afectada la estructura del edificio a consecuencia de la explosión. El profesor lalinense, que estaba buscando un piso para comprar en propiedad en la zona, piensa quedarse hasta final del curso en el piso; aunque admite que las obras de rehabilitación podrán ser un incordio durante una temporada. Los propietarios ya dieron parte al seguro del edificio, y en caso de no hacerse cargo éste, adelantará el dinero para las obras el Concello de Porto do Son.